Siguiendo la estancia de José Fanelli en Madrid, sus contactos con los garibaldinos de la colonia italiana, nos llevan a analizar la influencia del garibaldinismo en España durante el primer periodo de la Asociación Internacional de Trabajadores [AIT].

SI GARIBALDI TOCA LA TROMPETA…

Contaba Enrique Malatesta pocos años antes de morir, que los delegados del Congreso de Saint Imier, septiembre de 1872, confundieron a Bakunin con Garibaldi cuando el ruso hacía su entrada en la sala de conferencias, siendo recibido con vítores al revolucionario italiano.

Aunque el anarquista italiano lo atribuía al desconocimiento general y al gran porte del ruso, sin embargo, repasando los documentos de la época, se puede constatar que Garibaldi era un mito viviente, respetado e incluso venerado entre los oprimidos de varios continentes, aunque nunca hubieran visto su cara.

El propio Malatesta debió darse cuenta del alcance social del fenómeno cuando visitó clandestinamente España en 1875, pasando por Cataluña y sobre todo Andalucía, donde debieron contarle que ya en 1861, entre 10.000 y 15.000 jornaleros y campesinos malagueños, jienenses y granadinos, se levantaron en armas contra la tiranía borbónica encuadrados en la llamada Sociedad secreta democrática socialista carbonaria republicana garibaldina.

Garibaldi era para ellos el símbolo, la encarnación de una idea, de la Patria unida, y esa idea había hecho su camino gracias a los apóstoles, a los mártires y a los héroes, que sembraron la semilla..”1

Se podría decir que Garibaldi el bueno, como le llamaba el gigante ruso, fue heredero directo del espíritu de la Ilustración y del republicanismo, siendo partidario del derecho de los pueblos a autodeterminarse, de la laicidad, de las libertades cívicas y de la fraternidad universal. Mito revolucionario y romántico por excelencia, contó con bastante predicamento entre todos los proscritos de su tiempo, y su relevancia para la formación política y personal de los primeros internacionalistas no puede ser despreciada, como ya advirtiera Máximo Nettlau en el caso del citado Malatesta; aunque también reconocieron su influencia Pedro Kropotkin, Luis Fabbri, Alejandro Berkman, Emma Goldmann, etc..

Centrados en los años de la primera AIT, no hay que buscar mucho para darse cuenta que había -no pocos- garibaldinos entre los colaboradores más próximos a Bakunin, sobre todo desde que se asentara en Italia en 1864. Allí mismo fundaría el grupo Libertà e Giustizia en 1867, antecedente de la sección italiana de la AIT, donde reunió a ex-garibaldinos como Gambuzzi, Pisacane, Mazzoni, Fanelli, Tucci…

En Italia, a pesar de esa decadencia, que esperamos pasajera, se puede vivir y respirar humanamente, libremente, rodeado de un pueblo que parece haber nacido para la libertad. Italia -aun su burguesía- puede mostrados con orgullo hombres como Mazzini y Garibaldi.”2

Coincidencias geo-políticas a parte, se puede decir sin faltar a la verdad que el primer revolucionario anarquista, Miguel Bakunin, y el último liberal exaltado, José Garibaldi, se entendieron bastante bien durante años y llegaron a colaborar estrechamente a pesar de sus diferencias. Así se desprende del conocido cuadro, alusivo a su reencuentro en Ginebra en 1867, con motivo del congreso fundacional de la Liga de la Paz y la Libertad. Menos sabido es que a ese evento, asistieron también algunos de los Hermanos Internacionales de Bakunin que mejores relaciones tenían con los garibaldinos; como el citado Fanelli, Alfredo Naquet, los hermanos Reclus, Adolfo Royannez y quizás León Mechnikov, quienes vendrían a España algunos meses después.

Mi querido Elie. No sabes cuán serias son las circunstancias y en qué fiebre política vivimos. El imperio se suicida, y Garibaldi puede que esté en Roma. Preparémonos para las grandes cosas…”3

Con lo dicho hasta aquí, bastaría para hacernos una idea de la fascinación que sintieron algunos anarquistas hacia la figura de Garibaldi. Sin embargo, para que la presencia de ex-garibaldinos en el primer periodo de la AIT española no quede en un recopilatorio de anécdotas, nos fijaremos en José Fanelli y su relación con los miembros de la colonia italiana de Madrid, entre los que por supuesto había viejos combatientes garibaldinos y que, según todos los indicios, se encargaron de acogerlo en el otoño de 1868.

FANELLI y los ITALIANOS de MADRID

Al llegar Fanelli a la estación de Atocha procedente de Valencia, prácticamente solo y sin conocer el idioma, apenas contaba con alguna dirección que le habían dado en Barcelona y varias cartas de recomendación. Entre ellas, las que le facilitara en Italia otro ex-camisa roja, José Mazzoni, que estuvo exiliado en Madrid entre 1858 y 1859. Como Fanelli, Mazzoni era uno de los faithfull brothers de Bakunin, al que había conocido en 1864 en Florencia, de donde era natural.

Las cabezas de Monti y Tognetti han rodado por el suelo al soplo divino de una voz del Papa. Confesemos que entre ese soplo divino y un vendaval hay más de un punto de encuentro.”4

Teniendo en cuenta que el mismo día de la llegada de Fanelli a Madrid, aparecían las primeras noticias sobre la ejecución de los garibaldinos Monti y Tognetti en Roma, es probable que aquellas cartas que le diera Mazzoni fueran dirigidas a alguno de los camaradas que integraban la colonia italiana en Madrid, compuesta de exiliados políticos, ingenieros, artesanos o periodistas. Concretamente, nos detendremos en aquellos que firmaron el manifiesto de apoyo a la Junta Revolucionaria de la capital.

Como no podía ser de otra manera, entre los fuoruscitti de Madrid predominaban ex-garibaldinos como el piamontés Miguel Grillo [¿?-1886], uno de los sastres preferidos de la alta burguesía madrileña y conocido editor de ideas avanzadas. Asentado en la ciudad al menos desde 1856, Grillo tenía su sastrería en el primer piso del nº 19 de la Carrera de San Gerónimo, además de otro taller litográfico en los bajos de su vivienda, en el nº 3 de la Plaza de las Cortes. Allí le sería remitida en abril de 1872, una carta procedente de la Unión de la Democracia Social de Florencia, poco después de la fundación en esta ciudad de un Sección de la AIT, en la que animaban a sus compañeros de la Federación Madrileña a coordinar un movimiento revolucionario.

..La comisión encargada de entregar al general Prim la magnífica corona que le regaló la colonia italiana en Madrid, se compone de los Sres. Enrique Tamberlick, D. Achille Ronchi, D. A. Grillo, D. Juan y D. A. Selva y D. Federico Fallola. La comisión suiza se componía de los Sres. Chapuy, Borella y Fallola (José)..”5.

Si resulta verosímil que Fanelli visitara la imprenta de Grillo en sus primeros días en Madrid, también lo es que en aquella cita de ex-combatientes garibaldinos estuviera también su viejo colega Achille Ronchi [1826 – ¿1894?], editor milanés que había llegado exiliado a Valencia ya en 1863. Trasladado al poco a Madrid con la intención de retomar su actividad profesional, Ronchi se asociaría desde 1864 con otros compatriotas, entre los que estaba el propio Grillo, con el objetivo de publicar obras de carácter enciclopédico y popular sobre la península ibérica.

..un cierto Achille Ronchi o Bonchi, renegado de Lombardía, vendido a Austria, a los Borbones o al Sanfedismo. Entre sus últimas publicaciones, la más notable es la de un folleto con el título Antídoto de las falsas acusaciones del ex-monseñor Liverani, o Doce charlas familiares entre amigos de la orden..”6

A pesar de los antecedentes de Ronchi que ampliamos a pie de página, no parece que nadie tuviera interés en aclararlos en España, y en sus primeros años de estancia pudo ejercer con normalidad su profesión, viajando por toda la península para dar salida a sus trabajos editoriales y manteniendo contactos habituales con periodistas e intelectuales progresistas de la capital madrileña, donde pronto se haría famoso, más allá de su labor como editor.

Todo cambiaría a partir de la Revolución de 1868, apareciendo entre los italianos que suscribieron la declaración de apoyo al nuevo régimen, y más aun tras la proclamación de Amadeo de Saboya como rey de España, ya que llegaría a convertirse en asesor personal del monarca en cuestiones hispanas, y en una especie de guardia de seguridad del círculo más próximo al nuevo rey. Todo apunta a que Ronchi era el encargado de informar sobre cuestiones sociales, debido a su cercanía a los sectores radicales de la capital, con los que solía reunirse muchas noches en el café de Fornos.

No es extraño que haya llamado la atención el Sr. Ronchi, y que algunos crean que participa de las ideas de los radicales díscolos al actual orden de cosas, al paso que otros sospechan que hace ostentación de un falso radicalismo, a fin de obtener la confianza de aquellos y enterar a alguna elevada persona de cuanto piensan y hablan contra ella..”7

Caricatura de Amadeo de Saboya, «¡Ahí queda eso!», La Carcajada 18-x-1872

Destacados estos representantes de la colonia italiana, que pudieron prestar apoyo a Fanelli en sus primeros días en la capital, debemos aplicar este mismo patrón de afinidad política y proximidad geográfica para averiguar donde pasó las primeras dos noches -que es lo que tardó en encontrar fonda-.

Lo más probable es que se hubiera dirigido al Hotel de París situado desde 1863 en la céntrica Puerta del Sol, que estaba dirigido por José Fallola [¿?-1887]; hostelero, marchante de arte y simpatizante garibaldino que también estuvo entre los miembros de la colonia italiana que firmaron el citado manifiesto.

..el ministro de la Gobernación [..] dispuso hace dos días la detención de un personaje extranjero que vivía en la fonda de París, momentos después de haber asistido a una reunión de aquella sociedad (La Internacional)..”8.

Convertimos en candidatos a los hermanos Fallola porque se dice que apoyaron económicamente la revolución de septiembre, en buena medida gracias a que tenían otros establecimientos hosteleros similares en Sevilla, Córdoba, Cádiz o en el mismo Madrid. También sabemos que en sus hoteles solía ofrecer también servicio de traducción y acompañamiento para extranjeros, y uno de los que ejercían esta función en su principal hotel de la capital era Vicente Campini, profesor de idiomas que llevaba en España desde 1846, más o menos como el propio Fallola, y que también consta entre los firmantes del manifiesto revolucionario de la colonia italiana.

Desea perfeccionar la educación de uno o más adolescentes ricos y de buena familia. Sus diversos viajes a Cartagena y Ceuta, por cuenta del Estado, garantizan suficientemente el éxito del método que emplea. Posee además varios dialectos poco conocidos, y una infinidad de secretos de artes y oficios. Esta visible todos los días en la Puerta del Sol, acera de la sombra”9

El caso es que Campini, dirigía entonces una academia de idiomas en una de las habitaciones del Hotel de París, donde se anunciaba como políglota y demócrata sin complejos, sin esconder que durante años había sido perseguido duramente por ser uno de los máximos representantes del ala socialista del partido demócrata, tanto en Madrid, como en Sevilla. Por otro lado, estaba muy bien considerado entre la intelectualidad progresista de la capital, ya que enseñaba italiano a algunos jóvenes ateneístas como Francisco Giner de los Ríos; y quizás también a los socios del Fomento de las Artes.

..una comida en el Hotel París de Madrid a la que con el ilustre cartagenero (Garrido) asistieron entre otros, el glorioso Castelar y el eminente geógrafo de fama universal Eliseo Reclus (Elías)..”10

Como vemos, es más que probable que Fanelli hubiera contactado con Campini para solucionar sus problemas de comunicación, e incluso que Grillo, Ronchi hubieran acudido junto a Reclus y Garrido a la comida a la que alude la cita anterior. Sin embargo, no pensamos que Fanelli hubiera aceptado la oferta de Fallola, y pasara más de una o dos noches en su establecimiento; ya que su ubicación en plena Puerta del Sol, los clientes demasiado ostentosos, o incluso el hecho que pudieran reconocerle como miembro del parlamento italiano, no ofrecía las mínimas garantías de discreción que requería su viaje y tampoco se ajustaba al poco dinero que traía.

NON VE RESURREZIONE SENSA MORTI…

Analizados los apoyos que recibiera Fanelli por parte de los integrantes de la colonia italiana en Madrid, pasaremos a acotar la influencia del Garibaldinismo durante el primer periodo de La Internacional en España; ya que, como dijo Mechnikov, internacionalista y ex-garibaldino ruso que llegó algunas semanas antes que Fanelli, ..la naturaleza dirige a los pueblos hacia la solidaridad o la muerte.

No insistiremos en los planes insurreccionales acordados sucesivamente, al menos desde 1857, entre el general italiano y dirigentes republicanos como Sixto Cámara, Garrido, Castelar, Ruiz Zorrilla, Salmerón, Pi y Margall…

Aquí nos interesa más remarcar la gran resonancia que tuvo Garibaldi entre las masas populares y los círculos intelectuales progresistas de diferentes países, entre ellos España. Así, bajo el lema non ve resurrezzione sensa morti, se fueron juntando a lo largo de los años, una hueste heteróclita formada por jóvenes despechados de familias adineradas, patriotas mazzinanos, mercenarios y esclavos de dos mundos; además de..

..un fundidor de Barakaldo, un nauta de Cambrils, (y) toda la Internacional de los armamentistas..”11

En España, algunos indicadores del progresivo acercamiento de los garibaldinos a la AIT, se hallan en la trayectoria del florentino Luis Grazzi [¿?-1905], miembro del estado mayor del general italiano durante la década de 1860, que se establecería en Barcelona con La Gloriosa. Tras la derrota de los borbones, portando su camisa roja y una bandera de su país, fue uno de los protagonistas del acto de adhesión organizado por la colonia italiana de la ciudad.

Grazzi sería nombrado oficial del batallón de La Estrella poco después, unidad de voluntarios en la que se habían alistado bastantes italianos y era muy apreciada en Barcelona. La popularidad de este batallón de milicias, alcanzó su punto álgido durante las revueltas republicanas de septiembre de 1869. Por entonces, tenían su cuartel en el Convento de Capuchinas y llegaron a hacerse fuertes en el Distrito V; hasta que las barricadas fueron batidas por la artillería gubernamental.

Algunos revolucionarios italianos, a las primeras noticias de la revolución española quisieron enviar voluntarios..”12.

Obligado a abandonar el territorio, en septiembre de 1870 Grazzi se sumó como oficial a la Armada de los Vosgos que se reorganizaría en defensa de la Francia republicana y contra los prusianos, como hicieran muchos otros veteranos de las campañas garibaldinas y un buen puñado de republicanos españoles. Pocas semanas después, intervendría en la insurrección comunera de Marsella, donde se puso del lado de los internacionalistas cuando capitaneaba un batallón de extranjeros, e incluso la prensa anunció su fusilamiento en mayo siguiente por defender la causa popular.

Desearía que esta prueba inmemorable de afecto, estimación y fraternidad, dada por la ciudad de Dijon a los que combatieron y combatirán siempre por la verdadera libertad de los pueblos de Europa, sea imitada por todos los que desean el triunfo de la República universal [..] Luigi Grazi, jefe de batallón de los voluntarios italianos del ejército de los Vosgos..”13

No sabemos como salió de aquella, ni la fecha de su regreso, pero se dijo que volvió de la mano de Amadeo de Saboya. No podemos confirmar que volviera precisamente tras la proclamación del rey; pero lo que es seguro es que vivía cómodamente en la capital madrileña desde principios de 1872, momento en el que fue condecorado con la orden al mérito militar por su participación en la revolución de 1868.

Lo que sí esta claro es que Grazzi era el encargado de transmitir a la prensa de izquierdas las misivas del caudillo Garibaldi, entre ellas una en la que llamaba a los republicanos españoles a persistir en sus reivindicaciones republicanas, ofreciendo su concurso; lo que generó alguna crítica entre los llamados intransigentes –El Combate-.

La descripción del viaje del rey a provincias escrita por el Sr. Pirata, va a ser traducida al italiano por el caballero Luigi Tagri (sic)”14

Las noticias sobre Grazzi comienzan a enturbiarse en este punto, ya que si algunos dijeron que estaba al servicio de la policía española, por otro lado se constata que tenía previsto viajar desde Madrid a La Haya en agosto de 1872, con intención de asistir al Congreso de la AIT; todo ello antes de dirigirse a Roma.

Aunque todo indica que sus contactos con la AIT fueron solo puntuales, sabemos que otros internacionalistas italianos andaban por Madrid. Tal fue el caso de un desconocido militar garibaldino llegado desde Roma, Carlo de Saint’Ambrogio, que inició trabajos en la primavera de 1872 para formar un batallón de extranjeros. Sin embargo, estos intentos de constituir un Batallón Internacional no se materializarían hasta la primavera de 1873, comandado por el federal Antonio Orense, hijo de José María Orense.

..aquí circulan con insistencia rumores que inquietan bastante. Los garibaldinos é internacionalistas no cesan de viajar, y sus idas y venidas son siempre de mal agüero. Generalmente, se cree que las cosas están bien preparadas [..] ..Mieditis de conciencias Fuleras”15.

Si el momento cumbre de la llegada de internacionalistas italianos se produjo en julio de 1873, a partir de septiembre comenzarían ya a abandonar la península; aunque muchos de ellos siguieron batiéndose contra los carlistas, por ejemplo en las comarcas gerundenses, donde encontramos desde diciembre a los socialistas Luis y Cesar Aroldi, el primero de los cuales caería en combate en el verano de 1874.

..recién proclamada la república, el socialista Errico Croce partió para Madrid. Después los comités de Sevilla y Barcelona de la Internacional escribieron a algunas secciones italianas anunciando que era inminente la revolución social en España. Ello supuso que gran cantidad de internacionales de distintos puntos de Europa acudieran a España.”16.

Volviendo a Grazzi, tras el congreso de La Haya de septiembre de 1872, reaparecería otra vez en Madrid en labores comerciales, para ofrecer al ministro de la guerra una especie de galletas militares; pasando en los meses siguientes a cubrir, como corresponsal para diferentes medios extranjeros, las campañas militares del frente norte contra los carlistas.

En los años siguientes, Grazzi se estableció en Barcelona donde fundó algún periódico de noticias, siguió ejerciendo como corresponsal y emprendería una exitosa carrera como agente teatral que se prolongó hasta su fallecimiento en noviembre de 1905.

..A las 8 de la mañana del domingo se embarcaron en el vapor Menorca los republicanos catalanes para regresar al seno de sus familias [..] emprendió su marcha el vapor entonando la música del himno de Garibaldi y dando todos un entusiasta viva a la República Federal.17

HIMNO a GARIBALDI

Abriendo nuevamente el plano, debemos decir que Bakunin ya se vio venir el eclipse garibaldino en 1866, como lo había llamado Proudhon advirtiendo su deriva unitarista y nacionalista.

Si los garibaldinos, siguiendo en bloque a su jefe que dirigía una brigada franco-italiana, y porque no decirlo de acuerdo con los planes del propio Bakunin, acabaron sumándose a la defensa de la Francia republicana en septiembre de 1870, se puede afirmar que esta fue su última campaña exitosa.

El núcleo cosmopolita que la República Francesa reúne en su seno, compuesto por hombres elegidos de la elite de las naciones que representa el futuro humanitario, y en la pancarta de este noble grupo, podéis leer el sello de un pueblo libre que pronto será el lema de la máquina humana: todos para uno, uno para todos, etc..18

A pesar de que buen número de combatientes garibaldinos, eufóricos tras la victoria contra los prusianos, pasaron en la primavera siguiente a defender La Común; e incluso el general italiano recibió por aclamación el nombramiento honorífico de Jefe de la Guardia nacional; o que su hijo Menotti fuera elegido miembro del comité revolucionario del Distrito 19 de la capital del Sena, poco después condenarían ambos la insurrección francesa.

En definitiva, por lo que respecta a la unidad de acción entre garibaldinos e internacionalistas, podemos decir que se mantendría activa hasta que, tras la escisión producida en el Congreso de La Haya de septiembre de 1872, el caudillo italiano pasara de decir que la Internacional era ..el Sol del Porvenir, a considerar a Bismarck como el adalid de la paz en el mundo.

Garibaldi es tan predispuesto a asumir la dictadura como a deponerla; tiene algo de César y algo de Washington; es corazón excelente y consagrado, pero indisciplinable y signado al parecer por un genio desafortunado..”19

Por lo que respecta a la península ibérica, el magnetismo que Garibaldi ejercía sobre amplios sectores, desde los viejos liberales a los revolucionarios socialistas, habría comenzado a ser cuestionada pocas semanas después de la revolución de septiembre de 1868, cuando los diarios publicaban una carta dirigida á los españoles, aconsejándoles proclamar la República y nombrar un dictador para dos años; aunque en Italia defendería el modelo de la monarquía constitucional.

En cualquier caso, se puede concluir que la influencia del garibaldinismo en este primer periodo de la AIT, apunta a una sintonía coyuntural que derivó en un traspaso de cuadros garibaldinos al internacionalismo, pasando antes por el federalismo republicano.

En este sentido, son muy jugosas algunas notas que redactara Elías Reclus durante el viaje, especialmente en su paso por Cataluña; donde eran recibidos en cada población con el himno de Garibaldi, y solían encontrarse con algún retrato suyo en centros obreros que visitaban, e incluso en casas de significados federales.

..le puedo asegurar que las valientes campañas de Garibaldi hicieron más por la propagación del espíritu liberal, radical de la rebeldía y del socialismo en toda Europa, que cualquier otra cosa..”20

Tan cercanos llegaron a estar los camisas rojas y los primeros internacionalistas ibéricos, en un momento en que aun se estaban separando las diferentes ramas del movimiento obrero, que los pioneros del socialismo catalán, fuertemente influidos por el garibaldinismo y agrupados, por ejemplo, en torno al Centro de Sociedades Obreras de la calle de la Canuda de Barcelona, portaban durante la manifestación del 22 de noviembre de 1868, una bandera roja con 17 estrellas de plata, que representaban las 13 provincias ibéricas y las 4 islas.

..es desplegada una bandera roja, y la multitud reemprende la marcha hacia la ciudad, iluminada por una doble fila de hombres portando antorchas. Las llamas, dirigidas por el viento, permite distinguir las barretinas rojas catalanas; las camisas garibaldinas; muchachos vestidos de marineros y llevando en el gorro la palabra republicano; jóvenes con gorros griegos y las iniciales R.F. -republica federal-, y una masa de gente que se movía oscilante..”21

Si la bandera roja llegó a ser propuesta como emblema oficial con la proclamación de la I República, y rojas fueron todas las banderas cantonales del verano de 1873, el himno que debía haber sustituido a la funesta Marcha Real era el Himno de Garibaldi, al que había puesto letra el catalán Víctor Balaguer tras un viaje a Italia en 1858, que hizo como corresponsal de las campañas garibaldinas.

Censurado en España, no solo llegó a hacerse omnipresente a partir de septiembre de 1868, sino que se convirtió en un clásico revolucionario para las generaciones siguientes, que lo cantarían junto a La Marsellesa o La Internacional; preferentemente en actos de trasfondo cultural, por ejemplo en los que protagonizaran los Coros Clavé, o en los de los grupos librepensadores y anticlericales.

Ya no se llaman carlistas los que van por las montañas, que se llaman ladrones de la libertad de España..”22

Ese mismo himno, quizás cambiando la palabra carlistas por fascistas, entonarían décadas después los milicianos del grupo Giustizia e Libertà de la Columna Ascaso, luego Batallón Garibaldi de las Brigadas Internacionales, en memoria de los garibaldinos e internacionalistas italianos que les precedieron durante los años del I revolución española.

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NOTAS:

1VENTOSA, Evaristo (Fernando Garrido): La regeneración de España. Salvador Manero, Barcelona, 1860, p. 346. Uno de los alzamientos de Sixto Cámara en Andalucía estalló el 25 de junio de 1857, el mismo día que lo hacía la sublevación de Carlo Pisacane en Nápoles. Por su parte, Garrido viajó en varias ocasiones a Italia, como en 1862-63, cuando trataba de coordinar las actividades de la Legión Ibérica en favor de los garibaldinos. Ver, González: Los Tribunos del Pueblo. La tradición jacobina del republicanismo histórico español; en Suárez Cortina, M. (ed.): Utopías, quimeras y desencantos. El universo utópico en la España Liberal. Universidad de Cantabria, 2008.

2BAKUNIN: Dios y El Estado. p. 25. Garibaldi y Bakunin se entrevistaron varias veces, y colaboraron en 1864 en Il Libero Pensiero, periódico de la sociedad librepensadora en Siena. Por otro lado, Garibaldi asistiría al Anti-concilio de Nápoles, 1869, auspiciado por Bakunin.

3CARTA de Eliseo Reclus, octubre de 1867, en Reclus: Correspondance. Volumen I. Schelaicher freres, Paris, 1911, p. 262. Elías Reclus conoció a Garibaldi en Nápoles en 1860, y desde 1867 dirigiría el periódico Les Etats Unis d’Europe, órgano oficial de la Liga Internacional de la Paz y la Libertad. Ver, G. Marhuenda: El Mito de Fanelli, Inventario de aliancistas extranjeros en España. Alacant Obrera, octubre 2018.

4GIL Blas 29-11-1868. Mazzoni, como su amigo Garibaldi, era uno de los representantes de la masonería europea -Gran Maestro del Grande Oriente de Italia- y animador del primer socialismo en Florencia; habiendo asistido al Congreso de la Liga de la Paz y la Libertad de Génova, 1867. En el archivo Mazzoni en Prato, no se conserva ninguna carta de los españoles.

5La CORRESPONDENCIA de España 08-10-1868. Al famoso tenor italiano Enrique Tamberlick, la Revolución de Septiembre le pilló en Madrid, donde llevaba residiendo algún tiempo; siendo el encargado de recibir al general Juan Prim al son del Himno de Garibaldi. Sin embargo, ya andaba metido en política tiempo atrás, ya que en 1853 había actuado como emisario del Zar Nicolás I, entrevistándose en Londres con José Mazzini. Éste había fundado en 1821 la Joven Italia, que trabajaba desde 1834 para crear una sección en España, contactos que seguían activos en 1844 y se prolongarían hasta 1860, a través de Orense y Garrido. Ver, La Correspondencia de España 23-12-1910.

6IL PUGNOLO 30-09-1861. Editor en Milán, 1857, fue señalado luego como legitimista que usaba el nombre de Ernesto Erra durante el episodio de Ancona, 1859; pero sin embargo, también posicionado en favor de Garibaldi durante la insurrección napolitana de 1862, firmando un manifiesto y ofreciendo su casa de Roma para los alistamientos. Ver, Carta de Achille Ronchi a De Martino, Pesaro 19 de octubre de 1859, citado en Sonetti: La guerra per l’Independenza, Francesco II e le Due Sicilie nel 1860. Tesis Doctoral, Dpto. Estudios Humanísticos, Universidad de Salerno, 2016, p. 47. También, Revue Germanique et Francaise. Tomo 20, 1862, p. 512. Ver también, Courrier Franco-Italien 10 y 17-09-1857.

7La INDEPENDENCIA Española 07-06-1872. A Ronchi no le fueron bien las cosas tras la Restauración -cierra editorial, juicios- y tras regresar de su viaje a Italia, sobrevivió como representante de diversas casas francesas o patentando unos rótulos para las calles de Madrid, 1885; y en 1887 le encontramos como agente en España de la obra de Eliseo Reclús, Revue de Geographie. Algo mejor le fue a Grillo, que pudo seguir con su sastrería y tareas editoriales. Ver, Eco de la Montaña 25-12-1864; El Graduador 16-02-1887; El Diluvio 14-12-1894; Boletín de la Provincia de Santander 07-10-1868; ABC 20-06-1970.

8La CRÓNICA de Menorca 23-08-1872. Allí se alojaba el propio Juan Prim a principios de octubre de 1868, y allí vivió hasta marzo de 1871 José Paul y Angulo, internacionalista y redactor de El Combate; así como el republicano Juan Contreras o el marxista inglés Carlos Bradlaugh a mediados de 1873.

9La ILUSTRACIÓN de España y América 01-07-1872. La cita corresponde al pié de página de la imagen que adjuntamos, y que encajaría con las descripciones de Campini. Uno de los hijos de José Fallola, Cesar, marchó a Italia a alistarse en las milicias garibaldinas en mayo de 1865, y en 1866 andaba por Florencia.

10PUIG: La Tierra-Cartagena 11-09-1920. Campini ejercía su oficio en Madrid desde 1846 pero fijaría residencia en Sevilla en 1848; y luego aparece involucrado en ésta en conspiraciones diversas desde 1857 hasta 1865. Tras el Sexenio, Campini atravesaría grandes dificultades laborales y acabó desplazándose a Badajoz donde echó raíces.

11SAMBLACAT: Solidaridad Obrera 26-07-1956. En sus Memorias, traducidas por Odon de Buen, librepensador y colaborador de la Escuela Moderna, Garibaldi cita varias estancias de tránsito en Mahón y Santa Pola, 1835 y 1848; y quizás en Valencia allá por 1833, donde al parecer tenía casa su padre. Allí también estaba el general Enrique Cialdini, casado con una valenciana, que luego comandaría el cuerpo de cazadores de los Alpes, regresando a España en alguna ocasión, 1865. Ver, Peyrou: ¿Hubo una cultura política democrática transnacional en la Europa del siglo XIX? Aproximación desde España. 20 años de congresos de historia contemporánea (1997-2016), pp. 45-67.

12El PENSAMIENTO Español 08-10-1868. Una de las láminas que incluía el libro Garibaldi, historia liberal del siglo XIX, que se cita en la nota 19, recogía el momento de la entrega de la corona de la colonia italiana de Barcelona a la junta revolucionaria. Uno de sus miembros destacados, Roberto Robert, periodista federal catalán, había escrito entre 1856 y 1861 algunas piezas infantiles para José Piantánida, piamontés que recalaba en España con sus marionetas al menos desde 1848; pero que ya en 1822 fue detenido como miembro de una sociedad carbonaria. Ver, Boletín Oficial Revolucionario de la Provincia de Barcelona 12-10-1868.

13La IGUALDAD 06-11-1870. Grazzi había sido encargado por Gambetta para el reclutamiento de voluntarios en la zona de Perpignan, la vía por donde se incorporaron cerca de un centenar de españoles a la Legión española, comandada por Antonio Orense, y por el director de La Justicia Social, Joaquín Martín de Olias, y adscritos a la I Brigada del general Bossak. Ver, La Igualdad 30-01-1872; Le XIX Siecle 20-07-1907.

14La CORRESPONDENCIA de España 28-06-1872. Parece ser que trabajó como una especie de jefe de prensa de la nueva casa real. En la imagen el federal e internacionalista barcelonés Baldomero Lostau, quien desde 1872 se las tuvo con los carlistas en las montañas de Cataluña. Ver, El Combate 22-05-1872.

15La FEDERACIÓN 05-11-1871. Desde que se produjo el levantamiento carlista en septiembre de 1872, fueron frecuentes las noticias sobre el embarco de garibaldinos para luchar en España, y centenares de socialistas italianos fueron llegando a Barcelona. También, Madrid Santos: El garibaldinismo en España en el siglo XIX. Spagna contemporánea, Torino, n° 3, 1993.

16PASCUAL: La Italia del Risorgimento y la España del Sexenio democrático. CSIC, Madrid, 2001, p. 459. Poco estudiada ha sido la visión garibaldina del primer feminismo, que interesó a los hermanos Reclus. En nuestro ámbito debemos citar a la franco-prusiana Mina Puccinelli, capitana garibaldina que estuvo entonces en España, , ..“La libertad política de los hombres, está en relación á la dignidad civil de las mujeres..”, Fernando Garrido, en Freixa: La mejor de lo mejor, gran repertorio de máximas, sentencias y pensamientos, políticos, filosóficos y morales. Lérida, Rauret, 1860, p. 31.

17 El MENORQUÍN 18-02-1873. El Alcoy se creó en 1871 una comparsa de Garibaldinos que aun sigue desfilando en las fiestas locales de moros y cristianos. También, El Diluvio, 04-11-1905.

18GARIBALDI, en Civry: Les Armées improvisées. Paris, 1882, p. 41. Al contrario de lo que sucedió con la república francesa en 1870, Garibaldi decidió no intervenir en España. A pesar del silencio del jefe garibaldino, de modo individual muchos ex-combatientes garibaldinos lucharían al lado de los cantonales y/o contra los carlistas, ..“Temo que Garibaldi se deje seducir por segunda vez y se convierta en un instrumento para engañar al pueblo, en manos de quien tu sabes. Todo se presenta sin mucho encanto, y poco consolador; pero, al parecer, es inevitable..”, Carta de Bakunin a Herzen y Ogareff. Napolés, 23 de marzo de 1866.

19PROUDHON: El Principio Federativo. Libros de Anarres, Buenos Aires, 2008, p. 149. En España, Anselmo Lorenzo, Rafael Farga Pellicer y Pellicer Paraire, publicaron en 1882 en la imprenta de Evaristo Ullastres, una de las mejores obra editadas sobre Garibaldi. Ver, Justo Pastor de Pellico: Garibaldi. Historia liberal del siglo XIX. Barcelona, Establecimiento tipográfico-editorial La Academia, 1882.

20KROPOTKIN: Anarchistes en exil. Correspondance inédite de Pierre Kropotkine à Marie Goldsmith 1897-1917. París, Institut d’Études Slaves, 1995, 579 pp. Uno de ellos fue el ex-garibaldino manchego Mariano Peco Cano [¿?-1887], detenido en agosto de 1868, cuando organizaba una partida republicana, fue deportado a Ceuta, donde algunas semanas después sublevaría la guarnición militar en favor de la revolución. En septiembre de 1869, mandó una partida por los Montes de Toledo, pero fue detenido en Bejar, pasando un año encarcelado. De la prisión al monte, y viceversa, otra vez se alzaría en armas en mayo de 1872. Restituido como brigadier con la República, en julio de 1873 encabezaría el efímero Cantón de Jaen.

21RECLUS: Putnams Magazine, 01-04-1869. En la imagen, vemos la bandera -roja- que se izó en la fachada del ayuntamiento de Barcelona tras la proclamación de la I República, con un triángulo blanco en el centro y, a su alrededor, varias estrellas blancas, ..“La bandera roja como símbolo revolucionario data sino desde la revolución francesa. La primera bandera roja que figuró en público en Inglaterra fue izada en el parque de Kensigton en 1848 [..] La manifestación fue disuelta por la tropa y la bandera, que era el mandil de un tintorero, fue confiscada”, Redención 31-05-1923. También, El Eco Segoviano 29-11-1868; El Correo de Ultramar 15-02-1873; La Revista Blanca 15-11-1931.

22LETRA popular del Himno de Garibaldi, década 1870. En 1863, el francés Ernesto Renan publicó La Vida de Jesús, reapropiación de la figura bíblica en clave emancipadora y antiautoritaria, que por entonces conducía a Garibaldi, …“son los hombres de virtud y de acción, en guerra abierta contra la corrupción de su época, los Garibaldi de la moral; a la vez doctores, apóstoles, tribunos y mártires..”, Proudhon: Jésus et les origines du Christianisme. Havard Fils Éditeur, Paris, 1896, p. 131.

One thought on “El SOL del PORVENIR: Garibaldinos italianos en España [1868-74]

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