Mateo contó que los socialistas autoritarios, es decir socialistas y comunistas, nunca se conformaron con una sola flor, y además del clavel se decantaron circunstancialmente por otras especies como por ejemplo las dalias, las siempre-vivas o los girasoles que serán nuestros protagonistas en este apartado.

Antes de adentrarse en el campo de girasoles en que se convirtió la guerra española de 1936, Mateo matizó que resultaba evidente que una de las flores preferidas por los socialistas y comunistas de todos los países siempre fue la mística rosa, normalmente utilizada para simbolizar el alma, aunque ahora se use con mayor frecuencia para honrar la memoria de la rosa más roja del socialismo, Rosa Luxemburgo.

Sin embargo, a Mateo el florista nada le resultaba tan inspirador como el aroma especiado de la rosa negra del anarquismo, menos aristocrática y más discreta que sus hermanas, aunque según Reclus en el fondo solo era una flor más.

Sans doute je trouvais alors que la rose était réellement jolie… J’étais révolutionnaire alors, et révolutionnaire je suis resté; mais comme un petit niais, je débutais par m’insurger contre la Reine des fleurs… Et cependant je fais plus aujourd’hui qu’admirer la rose, je l’aime.”1

Con los ojos enrojecidos, Mateo llegó a decir que la vieja controversia entre anarquistas y socialistas puede explicarse como una especie de batalla floral en el que los socialistas usaban la expresión flores para los anarquistas para referirse a la utopía libertaria, y estos les atribuían efectos secundarios derivados del consumo de adormidera -opio-, causados por la ingesta habitual de sedantes políticos.

Los oradores y escritores socialistas, maestros en el arte de dorar la píldora, con las flores retóricas del radicalismo más adelantado, tomadas de la literatura evangélica, librepensadora, democrática y aun anarquista en agradable mezcolanza, forman esplendorosos ramilletes que dan aspecto aceptable a los tales ETCETERAS y arranca a las masas ovaciones delirantes…”2.

00_girasolYendo al grano, Mateo sostuvo que los girasoles se convirtieron en las flores propias de los comunistas más ortodoxos, porque responden de forma casi militar al astro sol y porque se agrupan de forma ordenada en torno a un líder central; algo comparable a lo que sucede con las siempre-vivas por su forma de astro con un botón en el centro, o también en el caso del diente de León como ya advirtió el etnógrafo Elías Reclus.

..es el rey del prado, evoca la idea de la radiación: componiendo una imagen de estado armónico. Sus hojas son radiantes; el diente de león se deshace, va del centro a la circunferencia y regresa de ahí al centro. Esta flor es un sol [..] su momento de belleza suprema, se produce justo antes de su completo desarrollo. Los pétalos de diente de león son amarillos, pero los estambres son anaranjados. Cuando llega el rojo, pensamos en el calor, la pasión. El naranja vivo evoca el admirable entusiasmo de los idealistas..”3

Para explicar la importancia que adquirieron los girasoles durante la guerra española, o mejor dicho con sus frutos las pipas, contó que no es del todo cierto, como se lee por ahí, que la costumbre de comer semillas de girasol fuera introducida por los brigadistas soviéticos. Si bien es cierto que producto llegaba de las estepas rusas, donde era producido, comercializado y consumido en abundancia desde tiempo atrás, e incluso que el peso creciente del estalinismo en los gobiernos republicanos durante la guerra, sobre todo en Madrid, pudo ayudar a generalizar su consumo.

Flores, muchas flores; una sinfonía de ellas. Desde el tornasol que dobla su tallo (con el sol que dobla en ocaso) al jarro de rosas en frescor abrileño..”4.

Devorar torraos comunistas -comenzó diciendo-, es decir semillas de girasol tostadas y saladas provenientes de la Unión Soviética, fue una costumbre adquirida por nuestros abuelos ya en los años republicanos, tiempos de crisis económica que obligaban a incorporar esta nutritiva semilla a la dieta, la cual se limitaba por lo común a combinar patatas, legumbres y algunas hortalizas. Además, las crónicas cuentan que se generalizó entonces también entre las mujeres, que con el gesto de comprarlas y comerlas en público, sobrepasaban el tabú que había existido hasta entonces..

Las pepitas se han puesto ahora en moda—me dice el vendedor—. Hasta las señoritas que se pasean por aquí las compran. A las mujeres de mis tiempos les daba vergüenza comer en la calle; pero ahora, si, si…”5

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Por todos es conocido por oírlo por boca de nuestros familiares, que durante la guerra la escasez de productos básicos obligó a completar la dieta con todo tipo de productos, destacando leguminosas como las avellanas, algarrobas, bellotas o las pipas de girasol.

Este fenómeno se notó primero en ciudades sitiadas como Madrid, y en especial a partir de 1937, cuando eran vendidas por infinidad de vendedores ambulantes y se comían de forma habitual por la calle o viendo una película en un cine, no sin cierta polémica por cuestiones de higiene o moralidad. Seguramente por ello, durante los primeros años del franquismo, empeñados en arrancar de raíz todo signo de cultura libre y proletaria, su consumo se prohibió en las salas de cine y se persiguió a las mujeres que las comían libremente en los espacios públicos.

Cronica 05-12-1937Esta afición desmedida que les ha entrado a los madrileños de comer pepitas de girasol, probablemente a falta de alimentos más vitamínicos que llevarse a la boca, empieza a crear serios problemas. En el tranvía, en el café, en el teatro hay quien come las populares pipas..”.6

Lo que sucedió en el Madrid sitiado de la guerra en torno a las pipas no era nuevo -recalcó-, como tampoco lo era la polémica de las subsistencias o la tensión en las colas para la adquisición de determinados productos, ya que fueron uno de los resortes de conflictividad por ejemplo en los años de la primera guerra mundial, y en especial durante la revolución Rusa, cuando se escribía en la prensa burguesa que los niños soviéticos iban recogiendo las cáscaras saladas de pipas ya consumida para resistir el hambre y el frio.

..Fue tan continua y tan trágica la sensación de hambre que pasamos, que únicamente así se explica el que las raíces de regaliz -paloduz- y las pipas de girasol hayan usurpado por completo el comercio callejero de la gente maleante, mangante y mareante que pululaban como insectos venenosos..”7.

Como afirmó Mateo, entre los alimentos habituales para nuestros abuelos en aquellos meses de guerra estaba la raíz del regaliz, sustitutivo del azúcar, que se había vuelto inaccesible para el común de la población de la retaguardia republicana.

Este producto sirvió para endulzar la infusión de cebada molida y tostada, desayuno más habitual de los vecinos del Madrid sitiado por la guerra, pero también se chupaba, masticaba e incluso el sobrante se guardaba para un consumo posterior..

..Por fortuna, las verduras y las frutas suplen con ventaja, por su riqueza vitamínica, a los alimentos de origen animal. Y los madrileños, con los frutos de la tierra, se defienden tan ricamente, sin otra pérdida que una muy saludable de grasas y adiposidades superfluas..”8.

Casi podemos decir que estos productos ayudaron a complementar los escuetos menús de guerra de los comedores colectivizados de las ciudades de la retaguardia republicana, abiertos para solucionar los problemas de subsistencias, los cuales fueron al alza con el paso del tiempo9.

La polémica de las pipas de girasol en aquellos difíciles años, asociado a las colas o los menús de guerra, se entiende mejor si consideramos que la prensa conservadora de ésta y otras épocas, siempre mostró rechazo hacia lo que identificaban como comida de pobres o disidentes10.

Atendiendo a que en el campo de la botánica política -casi- todos los híbridos son fértiles, el girasol, dorado, decorativo y algo petulante, pero lleno de sentido práctico, miró con su pupila codiciosa primero a levante y luego al poniente. Su predominancia fue el indicador de como la guerra impuso la política como si fueran flores de trapo, sin estambres solidarios ni aroma a libertad, relegando a la revolución a ser cáscara sin fruto.

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NOTAS:

  • 1RECLUS: Physionomies Vegetales. Portraits d’arbres, d’herbes et de fleurs. S.d, S.l, p. 40. La rosa es una flor autóctona usada desde antiguo en el Mediterráneo y ya bajo el reinado de los emperadores, los romanos desplegaban sus fastuosidades entre rosas. Las Dalias, originales de México llegaron al jardín botánico de Madrid en 1789, y de ahí se difundieron por toda Europa, haciéndose muy populares a mediados del XIX. Ver, La Libertad 14-11-1935.

  • 2TIERRA y Libertad 14-01-1914. “..y adelante iremos, porque tenemos fe y convicción, y no prestamos oído á los adormideras que con flores olorosas nos propagan, ocultando entre las hojas las envenenadas espinas que tienen preparadas para derrumbarnos y destruirnos por completo..”, La Bandera Social 28-01-1886. Ver también, La Bandera Social 15-03-1886

  • 3RECLUS: Physionomies Vegetales. Portraits d’arbres, d’herbes et de fleurs. S.d, S.l, p. 30.

  • 4SOLIDARIDAD Obrera 22-12-1955. “Don Alejandro, como buen demócrata, no pierde el contacto con el pueblo, y de vez en cuando pasea por las calles de San Rafael, hace tertulia en casa del señor Felipe, el pescadero, compra pipas de girasol a los chicos, se sienta a la puerta del Casino Radical..”, Gracia y Justicia 24-08-1935.

  • 5ESTAMPA 09-06-1934. Desde 1932 se documentan casos en la prensa de niños de corta edad que se habían atragantado con algún grano de girasol, noticias que se repiten periódicamente desde entonces. Por otra parte, su uso en representaciones populares -carrozas- se constata con mucha frecuencia, “..en cada charco, una playa arenosa, con piraguas, nadadores, tomadores de sol y desnudistas; en cada paseo unos tiosvivos, unas montañas rusas, puestos de churros, torraos, pipas de girasol y demás comestibles, más o menos indigestos. ¿Cabe mayor euforia?..”, Gracia y Justicia 17-08-1935.

  • 6CRÓNICA 05-12-1937. En noviembre de 1937, la emisora Unión Radio, demandaba a los asistentes a los cines madrileños que se abstuvieran de comer pipas durante la sesión, y colaboraran con ello con la causa antifascista. También, Azul 18-11-1937; Pensamiento Alavés 15-01-1938; Imperio 20-05-1939.

  • 7IMPERIO 20-05-1939. Más allá de la contra-propaganda, la falta de una política de alimentación racional y planificada, fue una de las principales causas de desabastecimiento en las principales ciudades de la retaguardia, del malestar puntual surgido en los frentes y de las acusaciones desde Madrid a las colectividades de la zona del levante de acaparamiento. Ver, El Sol 22-02-1922; Mundo Gráfico 07-07, 01-09-1937; La Voz-Madrid 17-11-1937; Solidaridad Obrera 09-09-1937.

  • 8MUNDO Gráfico 21-04-1937. Las leguminosas fueron vistos ya como productos de primera necesidad, sustitutivos de la carne en clave naturista, y llegaron a ser tasados a precios oficiales, como sucedió con las pipas, que estaban entre las 3 pesetas el kilo de tostadas y saladas –20 de mayo de 1938-, y los 50 céntimos el kilo de pipas crudas -1 de octubre de 1938-. Cabe tener en cuenta que las pipas pudieron utilizarse también para, una vez molidas, hacer pan, o incluso prensadas lograr combustible. Ver, Solidaridad Obrera 18-11-1937; La Libertad 25-08-1938.

  • 9En este sentido debemos leer el acuerdo tomado por las secciones de la Industria Gastronómica de UGT y CNT de Barcelona, que en el otoño de 1937 suprimieron todos los menús de lujo de la ciudad y establecían un precio único de 3 a 3’5 pesetas. O en la disposición de agosto de ese año del Consejo Municipal de Ciudadela, sobre las medidas que debían seguirse en los casos de necesidad de sobre-alimentación y evacuación de enfermos por prescripción facultativa, circunscrito a aquellos que no tenían familiares en la isla, los cuales se verían obligados a reducir en una parte proporcional sus cartillas de racionamiento en solidaridad con su familiar hospitalizado. Ver, La Voz de Menorca 06-08-1937.

  • 10Así había sucedido también con el cacahuete, la piña de los pobres como la llamara algún periódico del siglo XIX, que se asoció con librepensadores- republicanos, por eso de que fue generalizada su producción e ingesta en la península por las tropas francesas, aunque fuera un producto americano adaptado a las tierras de la ribera del Júcar a finales del XVIII. En este sentido debió elegirse para titular un periódico alicantino, El Cacahuero, editado en diferentes épocas en los años del cambio de siglo, y que fue iniciativa del publicista, librepensador y agitador republicano José Coloma Pellicer.

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