Como vimos en el apartado anterior, el pensamiento de Georges Leclerc de Buffon aporta la explicación más simple y completa para descifrar al entramado filosófico de Frankenstein. Pero aun hay más. Mary Shelley no solo recoge muchos de los debates abiertos por este autor, sino que además recurrió a detalles de su biografía para dotar de sentido histórico a sus personajes.
Una vez hemos detectado en la estructura narrativa de Frankenstein los primeros signos de un patrón conceptual, a la que denominamos clave Buffon, queda por ver si nuestra tesis rima con la realidad histórica.
De la misma forma que no hay persona que no sea producto de su época, tampoco hay texto literario que sea ajeno al momento histórico que le da sentido. Demostraremos que en Frankenstein, los limites entre la realidad y la ficción son muy estrechos; y que estamos ante una novela en clave, es decir, donde los personajes y las situaciones son ficticios, pero los hechos relatados son verídicos. Una clave que nos remite, como veremos, a una interpretación historicista a la biografía de Georges Leclerc de Buffon [1707-1788].
Antes de establecer los vínculos entre los Frankenstein y los Buffon, conviene decir que la Historia Natural de Buffon no se limitaba a describir a los seres vivos con un retrato fisiológico y anatómico, sino que analiza también a cada especie o grupo en su estado de actividad, concretando sus relaciones con el entorno, lo que se acerca más a la crónica histórica.
Para describir a sus personajes, su naturaleza física y su carácter, Mary Shelley [MS] siguió el método Buffon; y por ello no se fijó tanto el sujeto mismo como el entorno en el que se movía. Un ardid que le permite componer su relato filosófico no solo en base a la dimensión científica del pensamiento de Buffon, sino incorporando diversos elementos históricos y biográficos del contexto social en que se gestaron sus ideas. Todo, como decía Buffon, ..para exponer los hechos de la manera más sensible.
“El observador pronto les otorgará toda la visión y la inteligencia de la que carecen; querrá explicar cada acción, cada movimiento pronto tendrá su motivación, y de ahí surgirán maravillas o innumerables monstruos del razonamiento”1
Incluso el concepto de Historia se presenta en el relato de MS en el mismo sentido que le daba Buffon, pionero al introducir la perspectiva histórica en el estudio de la naturaleza [humana]. Así, en la novela se usa la palabra Historia con un doble significado. Primero como relato en el concepto clásico del término; pero también como sinónimo de investigación, de observación minuciosa y metódica a la que Víctor mismo se refiere como ..(to) retrod the steps of knowledge along the paths of time.
La historia es pues, determinante en Frankenstein. Víctor es un historiador y un erudito, es decir, un hombre que mira hacia atrás, investiga sobre cosas que fueron en el pasado, cosas muertas. Por eso se empeña en corregir y aumentar las notas que Walton va tomando, convirtiéndose en el cronista y primer editor del manuscrito. Tenemos también el caso del profesor Waldman, cuyas lecciones de química comienzan con una recapitulación cronológica de los descubrimientos científicos. Por otro lado, a través de la lectura de Plutarco o Volney, la Criatura aprende que hay periodos de desarrollo y decadencia en la historia de la humanidad. Y como no podía faltar, también cumple con el rito historiográfico repasando su propia historia desde sus orígenes hasta el presente.
“It was your journal of the four months that preceded my creation. You minutely described in these papers every step you took in the progress of your work…”2.
En pocas palabras Frankenstein vendría a ser un documental de Historia Natural que mezcla la información científica con acontecimientos políticos, y donde el protagonista en la sombra es Buffon y su legado, quien simboliza el cambio histórico que tuvo lugar a finales del siglo XVIII y principios del XIX..
MS logró con Frankenstein algo que está al alcance de muy pocas obras literarias, establecer una asociación directa entre las prácticas que conforman la historia natural del siglo XVIII y las manifestaciones político-sociales de esta disciplina. Lo que podría definirse como una historia civil de la historia natural. Así, Frankenstein tendría a la Historia natural como centro de gravedad, y a la historia civil como base del relato. En síntesis, una serie de historias particulares determinadas por factores exógenos, que siguen su propia lógica, y donde cada personaje representa un arquetipo de su especie, y de una época. Como dijo Godwin; si las circunstancias moldean el carácter humano, cada carácter corresponde a determinadas circunstancias.
“La verdadera historia consiste en perfilar de forma solida, el carácter humano, con una exposición amplia de la manera en que dicho carácter responde ante diversas circunstancias”3
La arquitectura ecléctica e historicista del relato obedece por tanto a la genealogía buffoniana. MS quiso escribir una historia del mundo a través de los pormenores familiares de los Frankenstein, y cuya inspiración se encuentra en la biografía de los Buffon.
Al modo de de Plutarco en sus Vidas Paralelas, la autora fue estableciendo comparaciones entre sus personajes y algunos integrantes de la familia Buffon, en un plano de igualdad, como una manera de reflejar la identidad de cada uno.
La genealogía en Frankenstein se materializa a través del concepto de paternidad. Por algo la novela de MS ha pasado a la historia de la literatura como arquetipo de la ruptura paterno-filial. Así, la autora aplicó el método histórico-genealógico al presentar a un Víctor orgulloso de señalar sus orígenes ginebrinos y su adscripción a una saga familiar local. Pero también al presentar a la Criatura incapaz de recordar su genealogía, porque simplemente no la tiene.
Teniendo en cuenta que Buffon había sido el primero en sugerir la existencia de leyes hereditarias entre progenitores y descendientes, tres personajes con relación biológica entre ellos serán los que adquieran protagonismo a partir de aquí. Alphonse, como padre de Víctor, quien a su vez es padre de la Criatura, que a su vez quiere ser el primer padre de una raza mejorada de seres humanos.
“Un imperio, un monarca, una familia, un padre, esos son los extremos de la sociedad: extremos que son a su vez los límites de la naturaleza.”4
Sin más preámbulos, comenzaremos abordando las causas comunes entre Alphonse Frankenstein y Georges Leclerc de Buffon. En líneas generales, el retrato que hicieron del francés como aristócrata del viejo régimen, encajaría con el perfil de Alphonse. Ambos vendrían a ser funcionarios, o para ser más precisos caciques urbanos. Si Alphonse es un síndico (magistrado) de Ginebra y provenía de una larga sucesión de síndicos, Buffon tampoco provenía de una familia científica sino de una una larga saga de nobles de provincia -nobleza de toga-, siendo él el primero en su familia que eligió la ciencia como profesión. El resto de sus hermanos y hermanas sirvieron a la iglesia o al ejército. Ambos pues, hacen uso de sus atribuciones señoriales, se deben a sus obligaciones públicas y gozan de un alto prestigio social. Ofrecen la viva imagen del hombre absolutista, que se considera único e insustituible, que se cree dueño de todo e impone su forma de proceder a los que le rodean.
“..my father had filled several public situations with honour and reputation. He was respected by all who knew him for his integrity and indefatigable attention to public business..”5.
El matrimonio de Alphonse también pudo inspirarse en el de Buffon, ya que en ambos casos no se conocen las verdaderas motivaciones de un enlace tan tardío, y por qué deciden casarse con una joven a la que doblan en edad. En el papel de espíritu protector, Alphonse accede a lo que podríamos denominar un matrimonio de conveniencia, con la hija de un amigo suyo, ciudadano ilustre venido a menos por deudas económicas; lo mismo que hizo Buffon al casarse con una descendiente de una de las familias más antiguas de su región, Borgoña, que atravesaba serios apuros económicos y con la que le unían antiguos lazos familiares. Por tanto, en ambos casos no hay nada de amor, son solo asuntos de familia. Es más, la visión de ambos matrimonios coincide en que la procreación seguía los intereses de la patria, como admite Víctor al decir que su padre ofrece sus hijos al estado, él incluido.
“Of these I was the eldest, and the destined successor to all his labours and utility….”6.
Igual que hizo Buffon llegado a cierta edad, también Alphonse abandonaría e la última etapa de su vida sus obligaciones para centrarse en la educación de sus hijos. Sin embargo, están lejos de poder calificarlos como padres comprensivos y solícitos.
Según Hume, Buffon parecía más un mariscal de campo, que un hombre de letras o un científico. Detrás de la figura del padre venerable, en ambos casos aparece la sombra del padre autoritario que dirige las operaciones del día a día; y lo que es peor, donde el dialogo paterno filial se limita a transmitir una serie de instrucciones, más que a un comunicación de ida y vuelta. Tanto Víctor como el hijo de Buffon tiene su destino escrito de antemano, en un entorno doméstico donde se respira una falta total de empatía.
Los patriarcas Buffon y Alphonse, por tanto, manejaban los hilos de la familia sin reparar en las consecuencias que ello pudiera generar en el resto de miembros de la familia. Por cierto, sabiendo que a Buffon le fascinaban los pájaros, y que describía la construcción de los nidos como un verdadero acto de amor, cobra un significado inesperado la siguiente frase pronunciada por Víctor, y finalmente tachada por la autora del manuscrito original.
“My father . . . watched me as a bird does its nestling,”7.

Pensamos que MS vinculó el nombre de Alphonse al naturalista Buffon a través de una obra de Felicité de Genlis, leída en 1815, Les Veillées du château, obra de 1784 que también puede entenderse como un homenaje a la Historia Natural de Buffon. Buffon y la escritora tenían entonces una relación paterno-filial de mutua devoción, y que se aprecie tanto en la correspondencia de Buffon, como en aquellas obras de Mme de Genlis con mayor contenido científico como es la citada. Uno de los relatos de este libro más claros en este sentido es Alphonse et Dalinde, ou La féerie de l’art et de la nature, donde nos cuenta sobre todo la historia del primero, hijo de un oscuro funcionario al servicio del rey de Portugal, siempre ausente de casa, pero que logra cambiar un destino marcado por su noble nacimiento gracias al amor por la ciencia. Alphonse despierta a las maravillas de la ciencia de la mano de Thelismar, físico y médico que es un compendio con patas de la Historia Natural de Buffon, y a partir de la cual la autora diseña todo un plan de formación técnica y moral para Alphonse. La primera juventud de éste que se desenvuelve en un ambiente degenerado y libertino, la intervención de un mentor decisiva en su cambio de rumbo, o la importancia que cobra en todo ello el Gran Tour alrededor del mundo donde descubre las maravillas de la naturaleza. Algo que nos remiten a la biografía del propio Buffon, que según cuentan, en su juventud era un crápula al que la ciencia reorientó por el camino de la virtud científica.
“I eagerly inquired of my father the nature and origin of thunder and lightning. He replied, Electricity; describing at the same time the various effects of that power. He constructed a small electrical machine, and exhibited a few experiments; he made also a kite, with a wire and string, which drew down that fluid from the clouds”8
A propósito de la influencia de Genlis en la definición del entorno doméstico de los Frankenstein, salta a la vista que el personaje de Caroline Beaufort está inspirado en el modelo de madre genlesiana, que MS pudo leer en obras como Adele et Theodore; ou Sur l’education, o en Alphonsine ou la tendresse maternelle, ambas consultadas por ella en 1817. Un patrón de maternidad que emanaba de las ideas de Rousseau, y que Mme de Genlis trasladó a su vida familiar y a muchas de sus obras. Como hacía la Genlis, también Caroline de Frankenstein es la matriarca de una familia extensa, con varios hijos varones nacidos de su matrimonio, pero también con una hija adoptiva, Elisabeth, y ejerciendo a su vez, de madre subrogada de Justine.
Por lo que respecta a sus novelas, vemos que se repite aquella imagen de una madre abnegada y sufriente, entregada a sus hijos más que a su marido, con el que vive un amor sin pasión. En todo ello, siempre subyace una fuerte educación religiosa, que aflora en forma de actos de caridad. Así, tanto Alphonse como Buffon, solían acompañar a sus esposas en obras caritativas.
En definitiva, una mujer con una visión pragmática del matrimonio, y que Mary Wollstonecraft definiría como hipócrita, cuyo objetivo no va más allá de que se respete su papel de gobernadora, dedicarse sin interferencias a la educación de sus hijos, y la concertación de enlaces matrimoniales; como pasa en el caso de Víctor y Elisabeth.
“She joined the hands of Elizabeth and myself: “My children,” she said, “my firmest hopes of future happiness were placed on the prospect of your union. This expectation will now be the consolation of your father. [..] I will endeavour to resign myself cheerfully to death, and will indulge a hope of meeting you in another world.”9
Pensamos que el molde literario concreto pudo hallarlo MS en la novelista y traductora suiza Isabelle de Montolieu [1751-1832], con quien Felicite de Genlis mantuvo una estrecha amistad, hasta el punto que en 1786 ella misma distribuyó en Francia la primera novela de su amiga, Caroline de Lichtfield, ou Mémoires d’une Famille Prussienne. Se trataba del relato sobre una joven aristócrata a la que su padre quiere casar por motivaciones patrimoniales; aunque el elegido no era quien esperaba sino el conde de Walstein, un militar que le dobla en edad, y cuyo mérito principal es el de ser uno de los favoritos del rey de Prusia. La gota que colma las dudas de Caroline es la repulsión que le produce su rostro desfigurado por viejas heridas; por lo que antes de consumar el matrimonio se lo piensa, acudiendo a pedir consejo a una abadesa de un convento, donde ella misma pudo haber estado internada.
Este episodio tiene su traslación a Frankenstein, donde pasan dos largos años hasta la consumación del enlace de Alphonse y Caroline. Más o menos el mismo tiempo que hubo de esperar Buffon tras conocer a Marie-Françoise de Saint-Belin-Malain, que estaba recluida en un convento cercano a Montbard, y del cual era madre superiora la propia hermana de Buffon, Jeanne Leclerc. Un personaje del que poco se sabe, pero que a la que su hermano se refería con el sobrenombre de la Pequeña Bestia.


Estas conexiones nos remiten a aquello que dijo Genlis de esta obra de su amiga, en la que veía una revisión del original de Beaumont, La Bella y la Bestia, 1757; y lo que es un buen resumen tanto de la relación entre Alphonse y Caroline Frankenstein, como la que tuvieron en la vida real Buffon y Marie-Françoise. Además, la relación posesiva y demiúrgica que se establece entre ellos nos traslada en ambos casos a Polifemo, tan repulsivo como encantador; y que logró llevarse al huerto a Galatea mostrándola sus dominios y presumiendo de habilidades musicales, cuando no tirando de algún filtro de amor en los que era experto.
“Come, O Galatea; and having come, forget, as do I, now sitting here, to return home.”10
Deberíamos pues, poner en cuestión la narración idílica que hace Víctor del entorno familiar de los Frankenstein, que se desarrolla en el marco incomparable de los valles suizos, donde reinan los plácidos e igualitarios principios republicanos. Entre aquellas cuatro paredes lujosamente adornadas, se respira una tiranía silenciosa, que afecta sobre todo a las mujeres, como se aprecia claramente en el caso de Justine, por la que un impertérrito Alphonse no mueve un dedo a pesar de la poca consistencia de las pruebas contra ella.
Así, sabiendo que Buffon fue director del Jardín del Rey de París durante 50 años y comparaba a su mujer con una rosa animada; la siguiente declaración de intenciones de Alphonse hacia Caroline Beaufort cobra mayor sentido; ..to shelter her, as a fair exotic is sheltered by the gardener, from every rougher wind..”11.
Circunstancias éstas que nos remiten a MW, que en Vindication of the Rights of Women, 1792, argumentaba que las mujeres casadas, como las plantas, deberían evitar “languidecer como especies exóticas”, constreñidas por entornos artificiales, convirtiendo su modestia en una “planta de invernadero enfermiza”. Sobre la chimenea del salón de los Frankenstein en Ginebra, un cuadro que mandara pintar Alphonse tras la muerte de su esposa, en donde se la ve arrodillada a los pies del ataúd de su padre. Es en estos entornos sofocantes y antinaturales, que en opinión de la madre de MS solo generan debilidad física y mental, es donde debemos buscar las causas de la muerte de Caroline de Frankenstein, y las de Marie-Françoise de Buffon. Algo debía saber Diderot, que nos dejó esta descripción de la condesa de Buffon en 1760.
“M. et Mme de Buffon sont arrivés. J’ai vu madame. Elle n’a plus de cou; son menton a fait la moitié du chemin, devinez ce qui a fait l’autre moitié? moyennant quoi ses trois mentons reposent sur deux bons gros oreillers. Elle me paraît avoir un peu oublié ses douleurs.”12
En la mansión de los Frankenstein, la quiebra del orden doméstico que supone la muerte de William, o la condena de Justine, no alteran la apariencia de normalidad. Inspirado en mismo el estoicismo del que hizo gala Buffon, Alphonse concentra sus esfuerzos de sus últimos años de vida en tratar de mantener la tranquilidad y la armonía del núcleo familiar, negando la gravedad de los peligros externos que los amenazan. Al final, tanto Buffon como Alphonse fallecerán de muerte natural, pero sobrepasados por una sucesión de circunstancias familiares adversas, que les sumen en una profunda melancolía. A uno y a otro, se les podría aplicar aquella sentencia de Buffon ...la mayoría de las personas mueren de pena. Víctor y el hijo de Buffon asisten a la lenta agonía del jerarca, que muere en sus brazos.
Una vez nos hemos comparado a los progenitores, es el momento de pasar a los sucesores. Para empezar, tanto al hijo de Buffon, Georges-Louis-Marie, como a Víctor Frankenstein, les pesa un apellido con tan altos estándares morales que ha impuesto el patriarca.
Al hijo de Buffon, todos le llamaban Buffonet, y había nacido el 22 de mayo de 1764, mientras que Víctor nace hacia 1770. En cualquier caso, ambos gozan de una infancia feliz, rodeados de comodidad y de la atención propia del hijo único; sin serlo. Víctor dejó de serlo tras nacer Ernest, mientras que Buffonet tuvo al menos un hermanastro fruto de una relación extramarital, Jean François Lucas (1747-1825), que a la postre fue un destacado botanista y jardinero. Lo importante, es que no solo pertenecen a la misma generación, abrazando ambos las ideas modernas con pasión, sino que también murieron con la misma edad 29/30 años. Precisamente la edad en la que Buffon consideraba que los hombres alcanzaban un desarrollo físico y mental completo. Una idea de la que se hizo eco Percy Shelley.
“Así, la vida de un hombre virtuoso y talentoso, que muere a los treinta años, es, en lo que a sentimientos se refiere, más larga que la de un miserable esclavo manejado por curas, que sueña con un siglo de monotonía. El primero ha cultivado perpetuamente sus facultades mentales, se muestra dueño de sus pensamientos, puede abstraer y generalizar en medio del letargo de la vida cotidiana; el segundo se lamenta incluso en los momentos más brillantes de su existencia y es incapaz de recordar la hora más feliz de su vida.”13.
Huérfanos de madre, Víctor y Buffonet demostraron ser unos jóvenes de gran inteligencia y unos consumados políglotas. Los dos se ven sometidos a un programa educativo diseñado por sus padres, siguiendo los métodos pedagógicos más avanzados del momento y enfocado al estudio de la Historia Natural. En ambos casos, la figura del Grand Tour es un elemento determinante en su formación; y durante meses recorren diversos países y asisten a diversos ciclos formativos, acompañados de un tutor, o de un amigo, como solía ser costumbre entre los jóvenes de clase alta. En paralelo, durante el viaje sufren ambos de una extraña enfermedad, que interrumpe la comunicación con su familia durante meses, generando la preocupación del patriarca. Así mismo, los esfuerzos de Alphonse por disipar las dudas de su hijo Víctor el respecto de la Filosofía Natural, nos recuerda a la insistencia de Buffon por formar a su hijo en esta misma disciplina y legarle su plaza de intendente del Jardín del Rey, mediante intrigas palaciegas y académicas.
Como resultado de una educación sobre-tutelada como la que reciben los dos, Víctor reniega de la Filosofía Natural, mientras que Buffonet se hizo militar. Éste, con solo 15 años, se inscribió en un regimiento comandado por el viejo Mariscal de Biron -Louis Antoine de Gontaut [1701-1788]-, gran amigo de la familia Buffon.
“He -William- has already had one or two little wives, but Louisa Biron is his favourite, a pretty little girl of five years of age…”14.
Tanto en el caso de Víctor, como en el de Buffonet, cobra importancia el episodio del matrimonio de conveniencia. En su caso, Buffonet también trató de dilatar el inminente enlace fijado por su padre, que se celebró finalmente en enero de 1784. La elegida por e patriarca se llamaba Marguerite Françoise Bouvier de la Motte de Cépoy [1767-1808], pero aquel casamiento fue solo simbólico, ya que según muchas fuentes, nunca llegaron a hacer vida conyugal, es decir, el matrimonio no fue consumado.
“Preparations were made for the event; congratulatory visits were received; and all wore a smiling appearance. I shut up, as well as I could, in my own heart the anxiety that preyed there, and entered with seeming earnestness into the plans of my father, although they might only serve as the decorations of my tragedy….”15.
Tras la boda, Buffonet se mantuvo aparentemente absorto en sus quehaceres militares, mientras la flamante Mme de Buffon se desenvolvía como pez en el agua en los salones de París y realizaba visitas esporádicas a las posesiones de los Buffon en Montbard. A tenor de la correspondencia que intercambiaron, todo indica que Buffonet y Marguerite tenían algo más que un pacto de no agresión, sino que podemos hablar de cierta complicidad. Así lo apunta el que ambos colaboraban con la llamada facción de Orleans en los años previos a la Revolución, Buffonet conspirando en los cuarteles y Marguerite intrigando en los palacios de la mano de su amante reconocido, Felipe de Orleans.
Sin embargo, el escándalo estalló, y el viejo Buffon no tardó en conocer detalles de la vida libertina que llevaban ambos. Ella mantenía una relación abierta con el Duque de Orleans, que la paseaba por París en calidad de concubina oficial, mientras que Buffonet organizaba bacanales en los jardines del Rey del que su padre era intendente, según desveló Edmod Restif de la Bretone. De hecho, Buffonet nunca se mostró rodeado de mujeres, y varios de sus amigos como el literato Herault de Séchelles, el escultor Jean Jacques Caffieri e incluso el hermano pequeño de Federico II de Prusia, Henry, eran homosexuales.
Advertido en la primavera de 1786 del lio entre su nuera y el Duque de Orleans, el viejo Buffon estaba entonces debilitado por una larga larga enfermedad renal y encajó mal el golpe. Expeditivo, declaró muerta a su hija política, y ordenó a su hijo que renunciara a su puesto en el regimiento de Chartres, cuyo mando recaía en el propio Duque de Orleans. Además le prohibió volver a Montbard. La relación no tardó en pasar al dominio público; y algunas fuentes señalan que esta decepción aceleró la muerte del gran y severo Buffon, que se produjo en abril de 1788.
Una cosa es evidente. Nunca hubo un mal gesto entre la joven pareja, e incluso vivían en París muy cerca el uno del otro. Amparados por la legislación aprobada, oficializarían de mutuo acuerdo su separación en julio de 1791, y después Buffonet solicitara el divorcio, enero de 1793.
“Every one adored Elizabeth. [..] ..although there was a great dissimilitude in our characters, there was an harmony in that very dissimilitude”16.
En otro orden de cosas, Víctor y Buffonet demostraron estar dotados de un talento particular para la historia natural, pero no siguieron exactamente la hoja de ruta marcada.
Si Víctor quería beneficiar a la humanidad generando una nueva especie de humanos que le venerara como su creador, Buffonet tuvo particiipación directa en la composición del Calendario Republicano, dirigido por Fabre d’Eglantine [1750-1794]; como se sugiere en una carta manuscrita de Buffonet dirigida a Pierre-Gilles Chanlaire, geógrafo e ingeniero forestal, del 9 de octubre de 1793, en la que le comunica que había visto a Fabre d’Eglantine y que les recibiría a ambos el día siguiente en su domicilio. A parte de esta interesante carta, sabemos que algunos de los integrantes de la llamada Comisión Romme, encargada de componer el nuevo calendario, tuvieron una relación directa con los Buffon, como por ejemplo el químico Louis-Bernard Guyton de Morveau, [1737-1816], estrecho colaborador de Buffon padre y buen amigo del hijo.
“No existe concepción más bella y justa; que acercar al hombre a la tierra, impulsándolo a cuidarla, a conocerla y a hacerla fructífera. Es una obra poética tan ingeniosa como profunda. Al liberar la mente del error religioso, lo sustituye por el himno cotidiano a la naturaleza, por nombres de frutos de la tierra y de las flores de los prados.”17

Este calendario revolucionario aun guarda sorpresas, que nos reservamos para más adelante; pero cabe añadir, que este fue uno de los primeros almanaques laicos que asignaba a cada día un producto agrícola, una flor o un animal, y donde todo nos retrotrae al lirismo bucólico de la Historia Natural de Buffon. La razón es que Fabre d’Eglantine era un admirador confeso de Buffon, como dejó claro en su Étude de la nature, 1783.
Estuvo vigente este calendario hasta septiembre de 1805, cuando Napoleón lo suprimió; pero lejos de quedar en un simple acto de propaganda, en verdad supuso una nueva manera de medir el tiempo y una nueva cosmovisión que fundía las concepciones ideológicas de su época, el hombre como la medida de todas las cosas. Un cambio de perspectiva que implicaba una regeneración antroponómica con forma de declaración de amor a la naturaleza. Lo más parecido a la creación de una nueva especie humana por medios artificiales, o culturales.
“Pero fue con toda su alma de poeta que compuso este hermoso calendario de la República, que es un himno a la Naturaleza. El gusto por las plantas que Rousseau y Buffon le inculcaron, Fabre lo lleva dentro como una flor exuberante..”18.
A pesar de su entrega a la causa republicana, casi desde el principio comenzaron los problemas económicos para Buffonet, que hubo de afrontar las deudas y los pleitos ajenos generados por el modo de obrar del viejo Buffon, cuando no las deudas propias de una vida licenciosa.
Los problemas aumentaron en abril de 1793, cuando su nombre habría sido incluido en la lista de los grandes propietarios emigrados del departamento de la Cote d’Or, y cuyos bienes fueron embargados. Este primer incidente, al parecer no tuvo graves consecuencias, ya que a comienzos de 1794 era comandante de la guardia nacional de la sección de la rue Verte de París.
Sin embargo, su suerte estaba echada, y en febrero de 1794 fue urdida una treta contra él. Un movimiento que debemos relacionar con la purga de herberistas y dantonistas que se estaba produciendo en esos momentos, y que se llevó por delante a correligionarios como Danton, Herault de Séchelles o Fabre d’Eglantine.
De nada sirvieron los certificados de civismo de diversos clubs republicanos que se encontraron entre los papeles de Buffonet, tanto del departamento de la Cote d’Or como de asambleas populares de diversos lugares. Buffonet fue ingresado en la prisión de Luxemburgo sin pruebas firmes, y a las pocas semanas acabó implicado en el asunto de la Conspiración de Luxemburgo, consistente en una serie de denuncias sin fundamento sobre un posible motín en las prisiones. Se defendió mal, y dos días antes de ser guillotinado en la plaza de Vincennes, escribía en los siguientes términos a quien era el brazo ejecutor del Comité de Salud Pública, Fouquier-Thiville.
“Ciudadano, el hijo único de Buffon, autor de la Historia Natural, solicita hablar con usted y no comprende por qué se encuentra aquí. Ha sido un verdadero patriota desde el comienzo de la Revolución, a la que debe toda su felicidad; ha vengado su honor y se ha separado de su primera esposa, la infame amante de Orléans, a quien no ha visto en más de ocho años. […] Es un republicano convencido y el más ferviente defensor de la Convención. ¿Y cómo no iba a serlo? Las estatuas de los tiranos yacen cubiertas de polvo, y la de su padre se alza en el Jardín Nacional, donde el pueblo agradecido la contempla cada día con placer. No temo nada; el tribunal es justo. Firmado: Leclerc-Buffon…”19.



Buffonet añadía que se había casado por segunda vez en septiembre de 1793 con Elisabeth-Georgette Daubenton [1776-1852], sobrina de uno de los colaboradores más estrechos del viejo Buffon, Louis-Jean-Marie Daubenton. A esta boda asistieron como testigos, entre otros Herault de Séchelles, Vicq d’Azir, Condorcet o Guyton de Morveau. Todo parece la representación final de un teatrillo, para capear el temporal.
Aunque Buffonet no se había separado de primera esposa hasta julio de 1791, al menos mantuvo relación con ella al menos hasta septiembre de 1792. Existe además un documento con fecha de 23 de noviembre de 1790, en el que Buffonet ya dispuso todos sus bienes en favor de Betzy. A principios de 1794, viendo venir la tempestad, hizo testamento en favor de ésta.
Sea como fuese, tanto sus bienes en Montbard como los de París fueron incautados, entre ellos se cita un buen número de cartas, planos, libros e instrumental científico que fueron considerados útiles para las ciencias y para las artes. El resto fue vendido en subasta pública.
“I swear to pursue the daemon, who caused this misery, until he or I shall perish in mortal conflict. For this purpose I will preserve my life to execute this dear revenge, will I again behold the sun, and tread the green herbage of earth, which otherwise should vanish from my eyes for ever.”20.
Quizás nos hemos extendido sobre las vicisitudes de Buffonet en sus últimos años, pero lo creíamos necesario para entender el paralelismo histórico que se establece entre la Criatura de Frankenstein y el hijo naturalizado de Buffonet, que oficialmente recibiría el nombre de Víctor y se presentaría en sociedad con el apellido Leclerc de Buffon.
Sin embargo, la criatura era hijo de su ex-mujer y del duque de Orleans, llamado Philippe Egalitè, quienes decidieron ponerlo en manos de Buffon, y éste aceptó jugarse el tipo. Motivos habían. Philippe Egalité fue guillotinado el el 6 de noviembre de 1793, y ella fue encarcelada y se libró del cadalso por la intervención de un célebre miembro del Comité de Salud Pública, Charles-Hippolyte de La Bussière, que salvó a cientos de personas más.
El caso es que el pequeño fue inscrito en el registro civil con el nombre de Jean-Baptiste-Louis-Victor Delignon de Buffon, afirmando que su madre era Françoise Delignon, una vecina del pueblo, hija de la madrina de leche del joven Buffon. Por cierto, ya en la partida de bautismo de Buffonet y siguiendo la costumbre del patriarca, aparecía como madrina una mujer pobre del pueblo, apellidada entonces Velignon.
Otro dato que indica que la partida de nacimiento pudo ser amañada, es que el pequeño Víctor figura como nacido en Châtillon sur-Seine el 3 de julio de 1790, pero esta fecha no encaja con la informaciones sobre el momento en que Margueritte pudo estar embarazada. Unos dicen que nació en 1791, y otros en 1792, coincidiendo con las Masacres de Septiembre. Es precisamente el 6 de septiembre de 1792 como consta en Google.
Volviendo al calendario republicano, si reparamos en la fecha del nacimiento de Víctor de Buffon según el registro, 3 de julio/ 15 de Mesidor, coincidíría con el día consagrado al Jumart, que lejos de ser un animal incluido en la gran cadena de seres vivos, es nada menos que una de esas quimeras biológicas derivadas del cruce imposible de una yegua y un toro, o de una vaca y un caballo. Una especie que se creía real aquellos años, Bonnet y Spallanzani admitían su existencia; y a la que dio cierta credibilidad Buffon en sus escritos. Por si fuera poco, en las sucesivas revisiones que se hicieron del calendario de 1793, este animal fue sustituido por el rebeco -Chamois-, que también tiene su presencia significativa en Frankenstein.
“I do not doubt that he hovers near the spot which I inhabit; and if he has indeed taken refuge in the Alps, he may be hunted like the chamois, and destroyed as a beast of prey.”21.
Al extraño personaje de Víctor de Buffon se le podría aplicar el el aforismo nietzscheano: «Sólo se puede definir lo que no tiene historia». Poco o nada se sabe de su biografía del llamado Víctor de Buffon, que raramente aparece en los libros de historia, a pesar de haber sido hijo de un Príncipe de Sangre como se decía. Más aun cuando se le retrata como un auténtico clon de su difunto padre, literalmente tenía ..un parecido que daba miedo y tocaba el corazón. De hecho aparece una supuesta imagen suya en Google, con una mascara de hierro cubriendo su rostro.
“..Why did you form a monster so hideous that even you turned from me in disgust? God in pity made man beautiful and alluring, after his own image; but my form is a filthy type of your’s, more horrid from its very resemblance.”22.
Al parecer, su madre se encargó de él hasta 1800, en un periplo de exilios que le había llevado a casarse en 1798 en Italia con un militar francés de alta graduación. El caso habría llegado a oídos del primer cónsul, siendo admitido en la Escuela militar de La Flèche, en París, por disposición expresa de Napoleón del 5 septembre 1800. Allí permaneció hasta 1806.
Coincidiendo con la época en que su madre debía estar ya muy enferma, puso rumbo hacia Inglaterra, donde estaban exiliados el resto de los hijos de Philippe Egalité. Allí solicitó la ayuda de Luis Felipe, futuro rey de Francia, y fue entonces cuando se enteró de quien era su verdadero padre y su verdadera familia. Según algunas fuentes, pasó un breve periodo en Londres, habiendo tomado la determinación de alistarse en la armada inglesa para luchar contra Napoleón. O quizás fuera al revés.
A partir de aquí la información es contradictoria. Todos coinciden que luchó en España, 1809-1812, pero unos dicen que en el bando ingles, cayendo muerto por una bala de cañón en la Batalla de Badajoz, 1812; y otros en el lado francés, con una actuación destacada en el sitio de Zaragoza, 1809. En este caso se le ubica como lugarteniente de Jean-Andoche Junot, quien en su infancia se había criado junto a Buffonet en el Jardín del Rey, y donde su padre era jardinero. Lo que está claro es que Víctor de Buffon no cayó muerto en 1812 en la península ibérica como se dice. Tampoco murió en 1821, ya que seguía vivo en 1824, ostentando una condecoración de la Legión de Honor y con dos hijos. Nada más sabemos de él.
“The patriarchal lives of my protectors caused these impressions to take a firm hold on my mind; perhaps, if my first introduction to humanity had been made by a young soldier, burning for glory and slaughter, I should have been imbued with different sensations”23.
Con las figuras de Alphonse (Buffon), Víctor (Buffonet) y la Criatura (Víctor de Buffon), MS viene a ofrecernos una postal del Antiguo Régimen que se derrumbó en 1789, y de los sucesivos avatares de la revolución, que se llevaron por delante a muchos de sus protagonistas.
Todo sigue pues una lógica natural. Tan pronto como el pensamiento Ilustrado quebrantó el yugo de la autoridad, se precipitó, como se precipitan las aguas de un torrente largamente detenido por grueso dique, desbordando el cauce y abriéndose paso por donde no corría el agua en siglos. Un curso imparable donde las nuevas ideas se expanden en todas direcciones, reinventando sistemas y leyes; pero arrollando a su vez con todo, incluso con aquellos que ayudaron a demoler el dique de la reacción. Ya lo advirtió el mismo Buffon, quien veía acercarse la revolución pocos meses antes de su muerte, y dijo ...Veo un gran cambio que se acerca, que no gobernará nadie.
“Al dejarnos en vísperas de nuestra desgracia… [estos filósofos] no tendrían que lamentarse de la revuelta que han preparado, ni tendrían que avergonzarse de los homenajes de la convención. Si aún vivieran, serían ejecutados por las víctimas que los alabaron y masacrados por los verdugos que los deificaron..”24

Frankenstein sería el reflejo del espíritu ilustrado en el que creció MS y que desaparecía ante sus ojos. Debemos leerlo por tanto, como crónica edificante de la revolución, que nos habla de todos aquellos que fueron declarados como instigadores de los acontecimientos y condenados a la Damnatio Memoriae, como cancelados habrían quedado también Wollstonecraft, Godwin, Darwin, Rousseau, Voltaire, Buffon..
NOTAS:
- 1BUFFON: Obras Completas. París, 1884-1886, Tomo IV, p. 459.
- 2SHELLEY, Mary: Frankenstein, or, The modern Prometheus. Londres, 1818, Tomo II, p. 105.
- 4BUFFON: Obras Completas. Ob. Cit, Tomo IX, p. 65.
- 5SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 39.
- 6SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, pp. 43-44.
- 7MANUSCRITO Original de Frankenstein. Frankenstein, or, The Modern Prometheus. Afterword by Harold Bloom. New York: New American Library, 1965, p. 213.
- 8SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 57.
- 9SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, pp- 62-63.
- 10TEÓCRITO: Polifemo y Galatea.
- 11SHELLEY, Mary: Frankenstein, or, The modern Prometheus. Londres, 1831, Tomo I, p. 103.
- 12DIDEROT: en Obras Completas de Buffon. Ob. Cit, Tomo XIII, p.121.
- 13SHELLEY, Percy: Queen Mab, a philosophical poem. Londres. 1813, p. 209.
- 14SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 122.
- 15SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo III. p. 109.
- 16SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit,Tomo I, p. 47. También, E. De Magnieu et Henri Prat (éds), Correspondance inédite de la comtesse de Sabran avec le chevalier de Boufflers (1778-1788), Paris, Plon, 1875, p. 270-271.
- 17PILON, Edmon: Fabre d’Eglantine, Historia: magazine illustré 1911-12-05.
- 18PILON, Edmon: Fabre d’Eglantine, Historia: magazine illustré 1911-12-05.
- 19WALLON, Henri: Le tribunal révolutionnaire, 10 mars 1793-31 mai 1795. Tome 2. Paris, 1899, pp. 356-357.
- 20SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo III, p. 137.
- 21SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 131.
- 22 SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo II, p. 106.
- 23 SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo II, pp. 103-104.
- 24RIVAROL, Antoine: De la Philosophie moderne, 1797; en McMahon: Enemies of the Enlightenment. The French Counter-Enlightenment and the Making of Modernity. Oxford University Press, 2002, p. 99.






