En Frankenstein hay muchos pasajes de trasfondo filosófico-científico confusos a primera vista, o que parecen contradictorios; pero más que explicarse como lapsus habituales en una escritora novel, se explican tras haber dado con una de las claves de interpretación.

Muchos han buscado a quien podría atribuirse el entramado conceptual que vertebra la famosa novela de MS. Aunque se ha probado entre otros con las ideas de Milton, Goethe, Rousseau, Godwin, Wollstonecraft, Davy o Percy Shelley, los resultados no han sido del todo satisfactorios. En cualquier caso, el esfuerzo no ha sido en vano, ya que como dijo Leibnitz, ..los errores a menudo son útiles, para remediar otros errores.

The opinions which naturally spring from the character and situation of the hero are by no means to be conceived as existing always in my own conviction; nor is any inference justly to be drawn from the following pages as prejudicing any philosophical doctrine of whatever kind.”1

A la búsqueda de esa “incógnita”, de ese filósofo desconocido esencial que mejore nuestra comprensión de la trama de la novela, estipulamos que nuestra aportación al debate debía sustentarse en tres principios, que raramente coinciden.

Primero, ese personaje debería contar con una obra amplia que sirva para contextualizar no solo unas cuantos párrafos del relato, sino erigirse en uno de los ejes de la narración. En segundo lugar, debía permitirnos establecer paralelismos históricos entre los personajes ideados por Mary Shelley [MS], y la biografía de aquel a quien atribuimos el parentesco intelectual directo. Y finalmente, era imprescindible aclarar el origen de esta influencia, desde lo más general como es el entorno de sociabilidad de la autora, hasta lo particular; es decir, por qué se apasionó por este autor y no por otro.

Buscar una aguja en un pajar es sin duda una labor frustrante, pero un detalle en principio menor nos facilitó la tarea. Frankenstein es excepcional en muchas cosas, y también en que MS no se prodigaría en cuestiones científicas en sus libros posteriores, decantándose por asuntos sociales, y sobre todo por las novelas históricas. La excepción que confirma esta regla sería The Last Man, 1826, que narraba la vida del último hombre vivo tras el aniquilamiento de la humanidad a raíz de una epidemia a finales del siglo XXI. Hojeando a diversos analistas, leímos que esta obra tiene mucho de secuela de Frankenstein, ya que en ambas, la ciencia se orienta a comprender los fenómenos naturales y mitigar sus consecuencias sociales.

I shuddered to think that future ages might curse me as their pest, whose selfishness had not hesitated to buy its own peace at the price perhaps of the existence of the whole human race…”2.

Tras detectar que Frankenstein partía de presupuestos científicos similares a The Last Man, obra que se dice inspirada en aspectos cruciales de la obra de Georges Leclerc de Buffon [1707-1788], continuamos indagando en el asunto.

Si el bosque suministra materiales al carpintero, fuimos a buscar al bosque; en este caso al bosque de lecturas de MS. Era preciso saber pues, que obras de ciencias había leído MS antes de Frankenstein, además de la versión abreviada en inglés de la Historia Natural de Buffon, la cual consultó entre junio y julio de 1817, mientras revisaba el manuscrito de su novela.

Tras una primera ojeada al listado de lecturas entre 1814 y 1817, surgen las primeras dudas. Si nos fijamos, hay muchos libros de viajes, de historia, de filosofía o antropología; pero apenas títulos de orden técnico o científico cuyos contenidos adquieren gran protagonismo en Frankenstein. Ni de anatomía, ni de geología, ni de zoología, ni siquiera de física.

Lo que sí hay, son muchas obras científicas escritas, o por discípulos de Buffon, o por otros que se inspiraron en sus ideas. Entre ellas destaca The Philosophy of Natural History, 1790, del naturalista escocés William Smellie, quien fue discípulo de Buffon y su primer traductor al inglés -no confundir con el otro Smellie, pionero de la obstetricia-. Los comentarios sobre este autor que nos dejó Mary Wollstonecraft, madre de MS, confirman que estamos sobre una pista sólida.

La utilidad de una obra de este tipo debe ser obvia para todo lector que, deseando obtener una idea general de los fenómenos conocidos de la naturaleza, haya descubierto que los tratados de historia natural que se distribuyen en nuestro idioma, a excepción de la traducción de las obras de Buffon y la historia de la tierra de Goldsmith, etc., son meras nomenclaturas, materiales áridos, muy extensos para el estudiante de ciencias, pero de poca utilidad para los jóvenes.”3

Siguiendo esta línea de investigación, vimos que MS leyó en 1814 Outlines of the World del galés Thomas Pennant, libro a medio camino entre la literatura de viajes y la exploración científica. Rebuscando un poco, comprobamos que Pennant conoció a Buffon en 1765-66, al que cita en sus obras, como también lo hizo éste recíprocamente.

Otro contemporáneo de Buffon por quien se interesó MS en 1815 fue el Barón de Holbach, Système de la nature ou des loix du monde physique et du monde moral [1770], quien fue uno de los representantes de la Ilustración más radical y buen amigo de Buffon, con quien coincidía en tertulias organizadas por Mme de Genlis.

A estos textos de ciencias digamos puras, añadiremos el único de la serie que se habría publicado ya en el siglo XIX. Se trata de Elements of Chemical Philosophy, de Humprey Davy; autor que reconoció haber sido un ferviente admirador de Buffon en su obra Consolations in travel, or, Last days of a philosopher, 1829. La asociación de Víctor Frankenstein con Humprey Davy no es nueva. Byron contaba allá por 1821 la anécdota de una joven aristócrata inglesa que tras leer Frankenstein, le preguntó al químico inglés, para su enorme sorpresa, si él era capaz de hacer algo parecido. Nada extraño, teniendo en cuenta que Davy había considerado en alguna de sus obras, la idea de convertir la materia muerta en viva, como antes lo había concebido Buffon.

Poco más en clave científica. Si eso, incluiríamos a Bernard Le Bovier de Fontenelle [1657-1757], cuya obra Entretiens sur la pluralité de mondes fue reeditada decenas de veces, y muy apreciada en los círculos intelectuales por su esfuerzo de divulgación.

La pluralidad de mundos […] Millones y millones de soles se disponen a nuestro alrededor, todos ellos atendidos por innumerables mundos, pero tranquilos, regulares y armoniosos, todos siguiendo la ruta de la inmutable necesidad.”4

Por no ser restrictivos, MS leyó algunas novelas que daban cabida a la ciencia como Rasselas, 1759, que según Kimiyo Ogawa pudo ayudarle a definir el modelo de científico todo terreno. Una obra por cierto, escrita por un admirador de Buffon como era Samuel Johnson.

Hablando de admiradoras del Plinio de Montbard, MS leyó en 1815 a Mme de Genlis, Les Veillées du château, ou Cours de morale à l’usage des enfants, 1782, donde se hacía un esfuerzo de divulgación científica tomando como base la Historia Natural de Buffon y utilizando el formato del relato de viajes. Volveremos más adelante sobre este libro de la Genlis; no solo porque esta autora coincidiera con la madre de MS en los círculos parisinos.

Tras detectar la existencia de un patrón en las lecturas científicas de MS que nos conduce a Buffon, el siguiente paso era obvio, investigar sobre su vida y familiarizarse con la obra de este naturalista, que se extiende a lo largo de decenas de volúmenes sobre los más diversos temas, en la encrucijada de la filosofía, la literatura y la ciencia. Nos topamos así, con uno de los trabajos más sólidos y complejos en el ámbito de la Historia Natural, firmado por uno de los vórtices del pensamiento del siglo XVIII. Inmediatamente, un variado juego de espejos se puso en movimiento.

Estos fenómenos naturales, cuya más mínima alteración derivaría en una catástrofe para el planeta —el impacto o la aproximación de un cometa, la ausencia de la Luna, la presencia de un nuevo planeta, etc.— son suposiciones que fácilmente desbordan la imaginación. Tales causas generan cualquier cosa que uno desee, y a partir de una sola de estas hipótesis, se pueden sacar miles de teorías físicas, que sus autores llamarán Teoría de la Tierra..”5

Nuestra hipótesis sería pues, que la base científica y filosófica de Frankenstein, o el Prometeo Moderno se sustenta en el modelo de las ciencias naturales propuesto por Buffon.

Todo indica que, para dar el paso de la filosofía natural a su aplicación a una realidad histórica, MS se sirvió en del mismo método literario que utilizara en su momento su padre, quien había resumido sus ideas recogidas en su voluminosa obra Political Justice, en una exitosa novela de aventuras, Caleb Williams, or things as they are.

La Historia Natural de Buffon sería pues, la fuente enciclopédica de temas y preguntas, en la que MS se inspiró para dotar a su novela de un sustrato científico sólido, sin renunciar a un lenguaje accesible al común de la población. En Frankenstein, como en la Historia Natural de Buffon, se parte de la ciencia, es decir del análisis del entorno primario de los personajes, para embarcarse en un relato filosófico que subraya la importancia de la transmisión de conocimientos. Recreando el mundo natural con forma literaria, y aunando así el disfrute estético, con una clara intención divulgativa de los progresos científicos.

A mind of moderate capacity, which closely pursues one study, must infallibly arrive at great proficiency in that study.”6.

La novela de ficción más famosa de los últimos 200 años, se habría inspirado parcialmente en la obra de no-ficción más leída de su tiempo. No olvidemos, que la Historia Natural de Buffon fue el primer best seller de la divulgación científica de la historia, en tanto que consiguió traspasar el ámbito académico y ser el primer autor que llegó hasta las escuelas no profesionales y los anaqueles domésticos. Y sobre todo en Inglaterra.

Prueba de su popularidad al otro lado del Canal es que en 1777, unos corsarios ingleses capturaron un barco que contenía cajas de muestras dirigidas a éste, las cuales se apresuraron a enviárselas; ya que un hombre así estaba por encima de las leyes de la guerra.

Otro dato clave es que las ideas de Buffon debían mucho a filósofos ingleses como Newton, Locke, Bacon o el mismo Milton; y entre sus incondicionales al otro lado del Canal contamos a Erasmus Darwin, James Burnett, William Blake, Samuel Johnson, William Lawrence, Oliver Goldsmith, Coleridge, Malthus, Wordsworth, Keats o Byron.

Debemos considerar también, que la figura de Buffon actuó de puente entre épocas y tradiciones científicas diferentes, la francesa y la alemana, la continental y la británica. Algo que se traslada a Frankenstein, donde los personajes recorren Europa sin reparar en fronteras. Si la nacionalidad de la autora parece remitirnos al contexto anglófono el que se publicó; sin embargo, Frankenstein es un apellido de origen germano, y Víctor se maneja en francés.

Lo que podría parecer una confusión innecesaria del argumento, es por contra algo premeditado, dando a entender que en Víctor se produce una fusión de escuelas y tradiciones científicas diversas. Una circunstancia que nos remite a Buffon, quien escribía en francés pero casi era más leído fuera de su país y fue traducido a diversos idiomas.

Si por algo destacó el naturalista francés fue por aunar la tradición germana más analítica, con la faceta más experimental de los británicos, y por supuesto con la inclinación a la especulación teórica propia de la Historia Natural a la francesa, a la que él mismo había dado carta de naturaleza.

Para ser honestos, no somos los primeros en detectar la presencia de Buffon en Frankenstein. De hecho, se han propuesto algunos elementos de análisis interesantes, pero limitados a cuestiones incidentales. Nuestro objetivo será pues, hablar de Buffon como uno de los factores decisivos de la trama, como parte del armazón conceptual y uno de los responsables del paisaje filosófico y científico de la obra.

¡Cuantos creadores de ídolos y baratijas hay en este mundo! ¡Cuánta gente adorando la arcilla que ellos han moldeado! ¡Cuántos otros enamorados del terreno que remueven!”7.

En este trabajo seguimos la máxima de Montaigne, que MS pudo leer en 1816 en sus Essays: no enseñamos ni inventamos, referimos y atestiguamos; en este caso, las conexiones entre el Frankenstein y la Historia Natural de Buffon.

Como iremos viendo, Buffon resulta sustancial para entender no solo cuestiones sectoriales, sino los planos de construcción de Frankenstein. Para empezar, sería nada menos que la pieza que cierra la cúpula central de la obra, evitando que toda la estructura se desmorone. Buffon resulta así fundamental para la estabilidad del arco de la narración, trasmitiendo sus ideas fuerza al entramado y equilibrando las tensiones de los relatos de Walton, Víctor y la Criatura.

Si Prometeo se interpreta como alegoría de la afirmación de la personalidad humana, la autora también se esmeró en definir el método de reflexión de sus personajes, dándoles a cada uno un perfil característico en su manera de entender y afrontar la realidad.

Si Walton representa el razonamiento práctico que anticipa el liberalismo económico, Clerval o Elisabeth destacan por el razonamiento discursivo y se rinden al placer desinteresado de los estetas, al modo de Kant. Sin embargo, aquí nos centraremos en Víctor, y por extensión en su Criatura, quienes claramente se mueven por el razonamiento analógico el estilo de Buffon.

Es precisamente así como reconoceremos una verdad física, pues la repetición frecuente y la sucesión ininterrumpida de los mismos eventos constituyen la esencia de la verdad física.”8

Empezando por Víctor, vemos que cumple los requisitos exigidos por Buffon a todo investigador; demostrando tener la atención y constancia suficiente para alcanzar su objetivo, pero también una visión amplia, un ojo analítico y un modo de razonar más inclinado a la observación que a la reflexión. Como decía Buffon, ..distinguir, es conocer.

Mientras mantiene sus condiciones mentales indemnes, Víctor se aplica la máxima de fijarse en los casos extremos, antes de considerar lo que es normal o no. Muestra la claridad mental necesaria para unir hechos aparentemente inconexos, con los cuales crea un cuerpo de ideas razonadas, no sin antes haber evaluado con precisión, las similitudes y sopesado sus probabilidades. Los resultados emergen por sí mismos tras un un gran trabajo de observación y sobre todo de comparación, que debe abordarse con paciencia y humildad.

Buffon señala el camino a Víctor en su investigación, quien comienza a recoger datos, para luego emparejarlos en base a las analogías entre ellos. Podría decir que Víctor peca de lo que Coleridge llamó abuso de analogía, método que emplea una y otra vez para entender su realidad. Así se conduce tras hacerse una serie de preguntas en clave de razonamiento analógico y cálculo de probabilidades, y decide finalmente destruir lo que iba a ser la compañera de su Criatura.

I began also to observe, with greater accuracy, the forms that surrounded me, and to perceive the boundaries of the radiant roof of light which canopied me [..] My sensations had, by this time, become distinct, and my mind received every day additional ideas. My eyes became accustomed to the light, and to perceive objects in their right forms”9

Si el método de Buffon partía siempre de la comparación, y desde ahí buscaba extender las relaciones causales entre los hechos por medio de la analogía –minutae of causation-, hay tenemos también a la Criatura, que aplica la metodología de Buffon strictus sensus. Va siempre de lo particular a lo general, comparando los hechos -similitudes y diferencias-, y a partir de ir ganando experiencia va induciendo ideas más generales.Al principio, la Criatura ni siquiera es capaz de razonar; y solo a partir de la atenta observación comenzará a entender el mundo. Con ello, parece cumplirse la máxima buffoniana de ..siempre nos sorprendemos de nuevo, cuanto más observamos y menos razonamos.

La Criatura se aplica, así mismo, a la tarea de ..comparar los hechos para adquirir las ideas. Prueba de ello es la manera en que reconoce las propiedades ambivalentes del fuego ..cause should produce such opposite effects; o el modo en que adquiere conocimiento de fenómenos naturales como las estaciones -comparación de regularidades cíclicas-. La Criatura también insiste en contrastar su benevolencia natural con la vida miserable que lleva en la oscuridad del bosque. La observación y la comparación marcarán pues, todo su proceso de auto-educación, desde la forma en que aprende a hablar hasta su obsesión por mirarse en el espejo de la forma humana …my form is a filthy type of your’s.

Night quickly shut in but, to my extreme wonder, I found, that the cottagers had a means of prolonging light, by the use of tapers [..] I experienced in watching my human neighbours…”10

De la manera más cercana y natural, la Criatura compara, define y al final ordena. Así procede cuando trata de imitar el canto de los pájaros que tanto gusto le da, pero comprueba que su sonido no tiene nada que ver y le parece horrible, por lo que decide callar.

Así podemos verlo también, en aquel pasaje donde la Criatura se refiere a la ciencia del lenguaje, otorgándole un carácter divino y transversal, como resultado de una metodología comparativa. Si este tipo conocimiento era válido para integrar a Safie en la sociedad de los De Lacey, también lo sería en su caso.

Presently I found, by the frequent recurrence of one sound which the stranger repeated after them, that she was endeavouring to learn their language; and the idea instantly occurred to me, that I should make use of the same instructions to the same end. [..] she and I improved rapidly in the knowledge of language, so that in two months I began to comprehend most of the words uttered by my protectors…”11

La arquitectura conceptual de Frankenstein parece inspirarse en el Buffon más matemático –Essai d’arithmétique morale-, siempre a la búsqueda de la unidad a través de la comparación mesurada de los extremos. Fue en esta parte más temprana de su formación cuando Buffon viajó a Ginebra, alojándose durante un año en casa de Gabriel Cramer [1704-1752] y entablando una buena amistad con el también matemático Jean Jalabert [1712-1768]. Contactos que le adentrarían en el estudio del cálculo de probabilidades; llegando incluso a proclamarse el descubridor de la ley del binomio, sin saber que Newton ya la había descubierto décadas antes. Como pasa con Víctor, esta afición a las matemáticas, quedó en un amor de juventud.

El uso paradójico de contrarios en el relato, arranca ya con un título dual, Frankenstein, o el moderno Prometeo; pero se extiende a las innumerables contraposiciones conceptuales que presenta la novela de MS, expuestas como una serie de oposiciones binarias del tipo Calor/Frio, Civilizado/Salvaje, Destino/Libertad, Inclusión/Exclusión, Mente/Materia, Magia/Ciencia. Una sucesión de ideas, que lejos de presentarse de forma excluyente e irreversible, se muestran como un continuo; es decir, posicionamientos dispares del mismo principio. Como decía Buffon, ..bajo el punto de vista de sus sublimes contrastes y de sus majestuosas oposiciones.

A través de estos conceptos comparados, se armonizan valores que parecen opuestos, pero que en verdad se persiguen unos a otros, de modo que resulta imposible distinguir donde empieza uno y termina el otro. Como si fueran las golondrinas de Buffon descritas en su Historia Natural, los personajes de Frankenstein forman un dédalo móvil y fugitivo, en la que sus itinerarios se cruzan, se entrelazan, chocan, se bifurcan hasta perderse y reaparecer, fusionándose de extrañas maneras en grupos de pares. El clímax lo encarnan Víctor y su Criatura, que intercambian sus papeles para mostrarse al final, como el reverso de la misma moneda.

I was more calm and philosophical than my companion -Elisabeth-; yet my temper was not so yielding. My application was of longer endurance; but it was not so severe whilst it endured. I delighted in investigating the facts relative to the actual world; she busied herself in following the aërial creations of the poets. The world was to me a secret, which I desired to discover; to her it was a vacancy…..”12

La idea de que un elemento existe dentro de su opuesto, está magistralmente plasmada en Frankenstein, por ejemplo mediante el uso repetido de construcciones verbales que simulan una inversión de roles entre los personajes; creando un red de aparentes coincidencias entre ellos. Se aplica pues, una teoría del conocimiento donde la confrontación y la comparación desempeñan un rol capital.

Pero más que remitirnos a categorías antitéticas del tipo Adán y Satán, como las presentó John Milton en Paradise Lost, su origen lo encontraríamos en otra obra de este mismo autor, tan admirado por Buffon. Nos referimos a un libro que fue publicado en 1671 de forma anónima, Paradise Regained, y que MS leyó en 1815. Allí se trabajaba con la idea de los antónimos y los mundos opuestos, pero el mensaje no era excluyente, y cuando todo parecía perdido, era cuando más cerca se estaba de recuperarlo. Su transposición a Frankenstein es clara. La definición de cada personaje se hace mediante su opuesto, su antagonista. Tan cerca están unos de otros, que se dan sentido mutuo.

No hay principios simples, aislados entre sí, todo está relacionado con todo. Este continuo de contraposiciones nos conduce al fenómeno psicológico del doble, que será analizado en detalle en su lugar correspondiente.

“..nearly in the light of my own vampire, my own spirit let loose from the grave, and forced to destroy all that was dear to me..”13

Cuando hablamos de Buffon como una de las claves de interpretación en Frankenstein, no nos referimos a su aparición episódica, o que sirva para explicar una escena concreta o la conducta de tal o cual personaje; sino a aquello que mantiene unido en un solo cuerpo los conceptos filosóficos y científicos dispersos por la novela.

Somos conscientes de que esta introducción no hemos hecho más que insinuar las conexiones entre Frankenstein y la Historia Natural, a todas luces insuficiente para corroborar nuestra hipótesis de trabajo. Por ello, a lo largo de diferentes secciones de esta trabajo, comprobaremos que Frankenstein se asocia a Buffon a través de temáticas centrales como son la naturaleza, la ciencia o el análisis de la condición humana.

En tanto que referente científico esencial, las ideas del naturista francés nos facilitarán por ejemplo, la comprensión del proceso de formación científica y las fases en que se desarrolla el experimento de Víctor. Nos referiremos a su vez al papel de Buffon como una de las piedras maestras, piedra que soporta las tensiones conceptuales en aspectos tan significativos como el rol que asume la naturaleza, o la lectura de muchos de sus motivos relativos al clima.

Aludiremos también a la posibilidad de describir rasgos de la personalidad de los protagonistas, que hasta ahora habían pasado desapercibidos, en especial Víctor y su Criatura; y como no, aportaremos respuestas a cuestiones fundamentales para la definición de la Criatura como especie, o su extraño proceso de composición o su significado evolutivo. Estas cuestiones serán abordadas en los diferentes textos que forman este trabajo.

Esta novela salvaje y maravillosa, […] cuyo héroe se ha convertido en un arquetipo, es una de esas obras que arraigan en la mente del público de inmediato y para siempre”14,

No coincidimos con aquellos que hablan de Frankenstein como una obra menor; más bien estamos ante una novela como una catedral, recogida y grandiosa, desproporcionada y liviana.

En Frankenstein no hay párrafo, ni episodio, ni capítulo que no esté en el lugar que le corresponde, con su significado preciso, orientado al plan general de obra, y con solo modificar una frase o una simple palabra, se puede falsear, variar de significado o hacer redundante un aspecto determinado del pensamiento de MS, que desvirtúa el conjunto. Algo que obliga a centrarse en el texto de 1818, y lo que es más importante, en su idioma original.

Aunque los métodos de narración puedan parecer torpes y confusos, algunas claves de interpretación se pierden con la traducción, por muy afinada que sea; dejando de apreciarse el juego de perspectivas que se suscita a partir del discurso de sus personajes, donde cada frase siempre guarda conexiones semánticas inesperadas. Se pierde por ejemplo, la posibilidad de seguir las cadenas de palabras que generan paralelismos sonoros o metonimias. Por ello, no traduciremos las citas extraídas del texto de 1818, como tampoco se suelen traducir los textos en verso. Como decía Percy Shelley, querer traducir a un poeta, es como pretender fundir una violeta en un crisol.

Morning, dismal and wet, at length dawned, and discovered to my sleepless and aching eyes the church of Ingolstadt, its white steeple and clock, which indicated the sixth hour.”15

Frankenstein es pura meta-literatura, es decir, libro de libros que sintetiza el espíritu de finales del siglo XVIII -ciencia, corrupción, esclavitud, prisiones, prostitución, matrimonio, homosexualidad, mecenazgo, piratería..-; y por ello, un verdadero libro de piedra sobre el que comenzó a edificarse todo un monumento a la literatura contemporánea. MS puso la primera piedra de la cripta en 1818 y marcó el lugar con unas estacas, pero la obra magna continuó y continúa añadiendo partes a su edificación simbólica con más novelas, obras de teatro, películas, ensayos, exposiciones, videojuegos, prendas, juegos de rol… Un relato que sigue reescribiéndose, colonizando el imaginario colectivo y que funciona como una bóveda transparente que refleja el mundo y lo reinventa.

Lo correcto sería hablar de la primera catedral laica de la historia, sin muros y sin techo, que se extiende a lo largo y ancho de la cultura universal. Su modernidad reside en su firme compromiso ético y estético, en su visión desacralizada de la experiencia humana, transformando la fantasía y los mitos tradicionales cristianos y paganos en un materialismo implacable, donde la historia mítica de la humanidad se cristalizan dentro de los límites del mundo físico visible.

..Si cada idea puede representarse mediante una imagen vívida y bien definida, y cada secuencia de ideas mediante un cuadro armonioso y fluido, el tono no solo será elevado, sino sublime”16

Como en las catedrales, esta novela parte de unos planos arquitectónicos complejos, cuya comprensión en su conjunto escapa a primera vista; solo tomando la perspectiva adecuada se aprecia la intención de la autora. El guía que nos conducirá hasta ese punto preciso del relato, invitándonos a levantar la cabeza hacia los arcos de bóveda se llama Buffon.

Frankenstein es una de esas novelas que impulsan la historia hacia adelante, y a la vez hunde sus raíces en el pasado. Enmarcada a finales del siglo XVIII, que se caracterizó por una vuelta a la Edad Media, en la novela de MS no solo se citan edificios emblemáticos como la Catedral de San Pablo, sino que funciona como metáfora del tiempo y lo efímero de la existencia; llena de reflexiones sobre la muerte.

En Frankenstein se repite algo que ya pasó en el siglo XIII, cuando los arquitectos de las primeras catedrales se inspiraron en el Speculum Mundi de Vincent de Beauvais, obra multivolumen que aglutinaba todo el saber de su época y era el reflejo de la herencia metafísica medieval.

Si esta obra sirvió para dotar de contenido simbólico a aquellos magníficos edificios, definiendo como serían los arcos, columnas, capiteles, vidrieras o los frescos. De la misma manera, otro compendio del saber a finales del XVIII como la Historia Natural de Buffon proveyó de argumentos científicos y experimentales, con los que MS organizó y levantó su pequeña gran obra.

Los materiales eran de primera calidad, ya que Buffon había sido el primero en socavar seriamente las bases de la cosmogonía bíblica con su especulación audaz sobre la edad de la Tierra y los orígenes de la humanidad. Como en la iconografía de las viejas catedrales, en Frankenstein se ofrece una visión racionalista del mundo propia de la Ilustración, y se describe un infierno en la tierra; en este caso creado por el hombre, sin intervención divina. Una especie de auto sacramental de carácter profano, réquiem del moderno Prometeo.

En Frankenstein reina el silencio, y el tiempo se detiene como en las viejas catedrales. Y como en todas ellas, guarda un tesoro en forma de reliquia histórica, del que hablaremos a continuación. No queda más que agradecer tu interés, y emplazarte al siguiente apartado para seguir descubriendo otras pruebas irrefutables de la existencia de Buffon en Frankenstein.



NOTAS:

  • 1SHELLEY, Mary: Frankenstein, or, The modern Prometheus. Londres, 1818, Tomo I, Prefacio, p. X.
  • 2SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo III, pp. 42-43.
  • 3WOLLSTONECRAFT, Mary: Comentarios sobre The Philosophy of Natural History de William Smellie, Analitical Review, octubre 1790. También, Buffon’s Natural History, Containing a Theory of the Earth, a General History of Man, of the Brute Creation, and of Vegetables, Minerals, 10 vols., trad. James Smith Barr. London, H. D. Symonds, 1797.
  • 4SHELLEY, Percy: Queen Mab, a philosophical poem. Londres. 1813, p. 127. También, Medwin, Thomas: Conversations of Lord Byron, noted during a residence with his lordship at Pisa, in the years 1821 and 1822. Londres, 1824, p. 120. Sobre Davy > Rodríguez y Baños, 2014, 40
  • 5BUFFON: Obras Completas. París, 1884-1886. Tomo I. pp. 148-149.
  • 6SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 80.
  • 7BUFFON: Obras Completas. Ob. Cit. Tomo IV. p. 454.
  • 8BUFFON: Obras Completas. Ob. Cit. Tomo I, p. 29.
  • 9SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo II, p. 36.
  • 10SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo II, p. 51. También, Buffon: Obras Completas. Ob. Cit. Tomo I, p. 17.
  • 11SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo II, p. 73.
  • 12SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, pp. 47-48.
  • 13SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 149.
  • 14MEDWIN, Thomas: The life of Percy Bysshe Shelley. Tomo I, Londres, 1847, pp. 259-260.
  • 15SHELLEY, Mary: Frankenstein. Ob. Cit, Tomo I, p. 102.
  • 16BUFFON: Obras Completas. Ob. Cit. Tomo XI, p. 566.

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