El significado del mar en Frankenstein es una parte fundamental de la novela, comenzando por aquella imagen de Mary Wollstonecraft gobernando un barco en el verano de 1795, rumbo a lo desconocido, que nos habla de su participación en la incautación de navíos en el Canal de La Mancha en favor del gobierno francés.


A pesar de la advertencia de Percy Shelley en el prólogo de 1818 de que era preciso descontextualizarla para no herir susceptibilidades, Frankenstein nos invita a emprender un viaje a través de las procelosas aguas de la revolución francesa, hacía donde pondremos rumbo para desvelar algunos de los secretos que aun guarda esta extraordinaria novela política.

Hablar de un acontecimiento como aquel, que tanto marcó la historia de la humanidad como a la familia de Mary Shelley [MS], supone referirnos sobre todo a la madre que la parió, Mary Wollstonecraft [MW].

Aunque se suele presentar a MW como una revolucionaria venida a menos por cuestiones sentimentales, ésta es una imagen impropia generada a partir de lo que se dijo de ella, más que a partir de su biografía, de la que aun se desconocen datos fundamentales, entre ellos casi todo lo relacionado con su estancia en Francia. Que por motivos de seguridad, en su correspondencia privada de este periodo nunca hiciera mención a cuestiones políticas, también ha contribido a distorsionar su perfil histórico.

Sin embargo, nos consta que empleó buena parte de su tiempo allí escribiendo un tratado histórico titulado An Historical and Moral View of the Origin and Progress of the French Revolution; considerada por algunos historiadores como Tom Furniss, como la mejor obra de MW, y la más olvidada, ya que no aparecería una segunda edición hasta 1975, y pocos estudiosos han puesto sus ojos en ella.

En este libro, MW lograba cuadrar la secuencia de hechos que desembocaron en el estallido social de 1789, ayudando con ello a desmontar los bulos que corrían entonces por Inglaterra. Pero lo realmente extraño de este libro ambicioso, bien documentado y hermoso por momentos, es que vio la luz solo un primer tomo, cuando estaba previsto que se editaran al menos tres; los cuales se dijo que tenía casi listos cuando apareció el primero en Londres a finales de 1794. Sin embargo, justo después de su muerte en septiembre de 1797, algunas crónicas se lamentaban de que estos manuscritos hubieran desaparecido.

..Voltaire lidera el camino, y ridiculizando con esa feliz mezcla de sátira y alegría, calculada para deleitar a los franceses, las incondicionales puerilidades de una religión de marionetas, tuvo el arte de poner campanillas a la gorra del tonto, que tintineaba sin parar, despertando la atención y picando la vanidad de sus lectores”1.

Decía Voltaire, que para profundizar en cuestiones históricas era más decisivo saber lo que la gente piensa, que intentar comprender su conducta, y eso parece que fue precisamente lo que hizo MW.

Mucho debía significar para ella aquel trabajo editorial, ya que arriesgó su vida por salvarlo, el cual ya tenía muy avanzadó cuando le aconsejaron quemarlo para evitar problemas, justo antes de partir hacia Havre a comienzos de 1794. A pesar del peligro que ello suponía, más aun estando embarazada, se llevó consigo toda su documentación y habría acabado el libro durante su permanencia en aquella ciudad portuaria del norte de Francia.

Otro hilo del que podríamos tirar para reconstruir el paso de MW por Francia, es que sus movimientos se acompasaron a los del ex-clérigo Charles Maurice de Talleyrand, a quien MW dedicó su obra The Rights of Woman.

Resulta que Talleyrand habría sido enviado en misión diplomática a Inglaterra a comienzos de 1792, colaborando estrechamente con ella durante un tiempo. Sin embargo, después volvería a visitar Londres en el otoño de ese mismo año, esta vez como refugiado político por su implicación en la fuga frustrada de la familia real francesa, lo que aproximadamente coincide con la fecha en que MW marchó a París. Finalmente, Talleyrand recibiría la orden de expulsión definitiva de Inglaterra en marzo de 1794, que de nuevo vuelve a coincidir con la marcha de MW a Havre.

Llegamos a Le Havre el 8 de mayo y partimos inmediatamente hacia París, donde mi padre permaneció durante varias semanas por algunos asuntos..”2.

Pero sin duda, la pieza que nos permitirá completar algo más el puzzle, es que tras la salida precipitada de MW en la primavera de 1795, casi coincidiría con la llegada a Francia de su hermano menor, James [1768-¿1806?], marinero desertor de la armada británica que dijo venir a París para estudiar idiomas. Según la documentación oficial, James adquirió de inmediato cierta relevancia política, pero en el bando contra-revolucionario, y hasta pudo haber ocupado un cargo en el Comité de Seguridad Pública durante la insurrección monárquica de septiembre de 1795, figurando entre los detenidos de forma preventiva.

Siguiendo los pasos de su hermana, estos hechos le forzaron a fijar residencia lejos de París, ¿Havre?; pero pudo regresar a mediados del 1796 gracias a los abales de algunos amigos de MW. Entre los que se prestaron a ayudarle estaban el citado Paine, François Lanthenas, Julien Duhamel o Hurford Stone, todos ellos miembros de los círculos de extranjeros residentes en la capital o políticos franceses cercanos a los girondinos.

De nuevo volvemos a saber de James a mediados de septiembre de 1798, momento en que se ordenó su salida del país en un plazo de 15 días bajo la pena de detención y procesamiento. La razón es que había sido denunciado semanas atrás como espía inglés por dos ciudadanos americanos.

Considerando que se negó a abandonar el país y fue encarcelado en la prisión del Temple, de donde salió indemne y finalmente fue expulsado a finales de 1798; una de dos, o las pruebas contra él eran endebles, o fueron las amistades que MW -Stone intercedió ante Talleyrand- quienes le salvaron el pellejo.

..se apresuró a poner en acción una raza de monstruos, los más flagrantes que alarmaron al mundo por el asesinato de inocentes, y la burla de la justicia; y mientras la profanación de su templo, salpicada de sangre, ha marcado con un estigma indeleble a los brutos sanguinarios, los desertores no pueden escapar sin salpicarse de odio.”3

En el caso que James hubiera sido un espía, por su condición de teniente de navío y por las fechas en que fue efectuada la denuncia contra él, lo que podía interesarle era la incautación de barcos británicos en aguas del Canal de la Mancha por parte de corsarios franceses, cada vez más habituales desde que ambos estados se hubieran declarado la guerra en la primavera de 1793.

Así lo sugiere las identidades de los denunciantes del hermano de MW, empezando por el pintor e ingeniero yanqui Robert Fulton [1765–1815], quien después de una primera visita en 1793, había vuelto a París recientemente apoyado por Joel Barlow, con el objetivo final de exponer sus proyectos de barco a vapor o su prototipo de submarino al gobierno francés.

No menos interesante es el perfil del otro denunciante, Nathan Haley [1766-¿1854?], experimentado marino y armador naval que hacía la ruta Nueva York-Londres al menos desde 1789, y que procedía de una conocida familia de navegantes, aventureros y comerciantes de Stonington, Connecticut.

Será en éste en quien nos detengamos, ya que el personaje nos lleva directamente al tema de los americanos que realizaban actos de piratería en el Canal a las órdenes del gobierno francés. Según contaba la prensa, Haley habría llegado a Francia en el mes de enero de 1794, tras haber sido apresado su barco por corsarios franceses. Sin embargo, la cosa no era lo que parecía, ya que durante la guerra de independencia americana, el joven grumete Haley había sido testigo y víctima de las masacres del ejército inglés en su país, y todo indica que fue su compromiso republicano y anti-británico lo que le hizo pasarse de bando.

Aunque la fecha de su desembarco en Francia no queda del todo clara y pudiera tener familia en la zona, su objetivo fue fijar como base de operaciones Dieppe, muy cerca de Havre, para interceptar los barcos extranjeros que cruzaban el Canal y ayudar a paliar los problemas derivados del bloqueo internacional y los saboteadores de la revolución. Como explicaba él mismo…

Este pánico de las provisiones, comenta un filósofo de los Sans Culottes, es otra influencia malévola, que aprovecha estas oportunidades para destruir la razón y la justicia de las personas y llevarlas a cometer excesos. No tendrá éxito en este pérfido proyecto..”4

Cerrando el círculo, es más que probable que Haley conociera a los Imlay, ya que frecuentaron los mismos entornos en París o Londres. En este sentido, se cuenta que era muy apreciado por la muy londinense familia Lloyd, lo que nos llevaría al poeta Charles Lloyd [1775-1839], amigo de Charles Lamb, Samuel Taylor Coleridge, Robert Southey o William Wordsworth.

Por otro lado, y al igual que Gilbert, ex-oficial de la guerra de Independencia, Haley se encontraba en la capital parisina en los días previos a la ejecución de Lapagne. Y en ningún caso podemos descartar que colaborara con los Imlay durante su estancia en Havre o incluso ayudara económicamente a la joven pareja; de hecho haría lo mismo años después con un amigo común, Thomas Paine, al que dejaría dinero y acogería en su casa de Dieppe cuando las cosas se pusieron feas, 1799 y 1801.

Afirmativo. Nathan Haley se había enriquecido mucho en estos años, y se le suele presentar como un oportunista que pescaba en aguas revueltas; pero su trayectoria nos revela también a un personaje apasionado por la idea republicana, muy solidario, y sobre todo a un capitán de barco muy experimentado que estuvo muchos años al servicio de la causa republicana. Junto a otros marinos anglo-americanos al servició de Francia como Richard Cowell, Benjamin Lewis o Alexander Black, puede ser considerado uno de los últimos piratas del Canal de la Mancha.

..Supongo que el maldito partido Tory me cortaría el cuello si estuviera en su poder; en cualquier caso, mientras viva, será mi única misión molestarles, y si la guerra continúa, podrán considerarse afortunados si no reciben otro de mis golpes..”5

Del resto de la biografía del capitán Haley, nos interesa destacar que venía haciendo la ruta Londres-Nueva York desde años atrás, y por lo tanto, habría estado relacionado con el traslado de colonos europeos a Norteamérica. Entre otros, pudo haber trasladado al nuevo mundo al otro hermano de MW, Charles [1770-1817], quien viajó a los EEUU allá a comienzos de 1793, gracias a la intermediación de Joel y Ruth Barlow.

En esta línea, la participación de Haley en la incautación de barcos en aguas del Canal, pudiera aportar luz sobre los verdaderos negocios de Imlay desde Havre, o de Joel Barlow desde Hamburgo.

En este caso, sabemos que Barlow estaba en Francia para evitar una condena en Inglaterra desde finales de 1792, y viendo que se ponían feas las cosas en la primavera siguiente, consideraba la posibilidad de regresar a los EEUU cuando le hicieron una propuesta irrechazable en Hamburgo -Col. Hitchborne-. Eso sin contar con tuvo de gestionar de forma oficial estos mismos asuntos de piratería, tras ser nombrado cónsul en Argel entre mediados de 1795 y 1797.

..El comercio y los negocios a comisión con Francia desde la guerra, ha sido muy lucrativo, pero me temo que ha enriquecido a los comerciantes a expensas de los demás habitantes, elevando el precio de las bienes de primera necesidad..”6

Con esta información, deberíamos replantearnos algunos de los incidentes en que se vieron implicados los Imlay durante su estancia en Havre; relacionado con las acciones de desbloqueo marítimo que emprendiera el gobierno francés desde mediados de 1793.

Así, en junio de 1795 nos encontramos a MW gobernando un hermoso navío por el mar del Norte, rumbo a Copenaghe, para realizar las gestiones necesarias y solucionar el misterioso conflicto diplomático sobrevenido tras la incautación del barco fletado por Gilbert Imlay en ruta hacia Dinamarca, el cual iba cargado de divisas francesas.

Más allá de que la misión de MW en Dinamarca fracasara, nos interesa señalar que en su paso por Francia, detectamos ciertas reminiscencias literarias de las Utopías Piratas, en especial respecto a las relaciones que establecieran ambos en París y Havre, formando una especie de comunidad cosmopolita e igualitaria compuesta de aventureros o mercenarios revolucionarios de todos los países, que al grito de Libertalia! luchaban por el bien común, al tiempo que satisfacían sus necesidades más inconfesables. Por no hablar de la extraña unión entre MW y Imlay, que bien pudiera haberse tratado de un matrimonio corsario, de carácter igualitario y guiado simplemente por la libertad de los sentimientos y el compromiso de reunir el dinero suficiente para fundar en algúna isla perdida en el océano, su comunidad flotante de seres libres.

Then the pirates of Parga that dwell by the waves,

And teach the pale Franks what it is to be slaves,

Shall leave on the beach the long galley and oar,

And track to his covert the captive on shore..”7.

Aunque Frankenstein incluye al personaje de la madre de Safie, una cristiana que había sido raptada en su juventud por los corsarios turcos, y que a la postre es la única mujer fuerte de la novela; sin embargo, debemos punualizar que las actividades comerciales de los Imlay en Havre no encajarían del todo con aquellas repúblicas negras de piratas que proliferaron en los siglos XVI y XVII, donde no existía una forma definida de gobierno o se abolía el dinero.

La razón principal, es que la actividad de los corsarios se diferenciaba bastante de los piratas, ya que se ejercía bajo la bandera de un estado -francesa en el caso de los Imlay-; y consecuentemente, los cautivos eran considerados prisioneros de guerra y los botines eran -en principio- propìedad del gobierno que otorgaba la patente de corso.

Bajo estas circunstancias, casi mejor sería hablar de una República Marina al estilo de la ideada por un contemporáneo de MW, el maestro y librero Thomas Spence [1750-1814]; quien también era miembro de la London Corresponding Society, y un gran divulgador de las ideas de Thomas Paine.

Lo interesante de Spence, disidente político defensor de la revolución francesa y precursor del colectivismo agrario al que debemos imaginarnos como una mezcla entre Joaquín Costa y los Monty Pithon, es que llegó a escribir sobre una comunidad utópica aislada muy particular, ideada inicialmente en 1775 y a la que bautizaría en 1794 con el nombre de Spensonia.

las velas blancas …doblaban los acantilados, o parecían refugiarse bajo los pinos que cubrían las pequeñas islas que se elevaban con gracia para hacer hermoso el terrible océano. Los pescadores echaban tranquilamente sus redes; mientras las gaviotas revoloteaban sobre las tranquilas profundidades..”8

En la república de Spensonia la propiedad de la tierra venía a ser común, los hombres y las mujeres eran considerados iguales, se fomentaba ante todo el pacifismo, el conocimiento científico y la libertad de pensamiento. Otro dato interesante es que se daba refugio a los exiliados políticos de todas aquellas naciones azotadas por la tiranía; exactamente lo mismo que en la novela hacen los Lacey acogiendo a Safie, cuyo padre estaba perseguido por motivos polítocos no especificados.

Influido por el jacobinismo y considerado por Max Nettlau como uno de los primeros propagandistas socialistas modernos, Spence se construyó una pequeña biblioteca que transportaba en un burrito, vendiendo sus textos sobre Spensonia, territorio que incluso llegó a tener alfabeto fonético y su moneda propia; unas curiosas piezas de cobre acuñadas con mensajes satíricos y simbolos revolucionarios, que repartía entre la multitud en sus interminables tours de propaganda.

Así mismo, no existía ejército permanente, y si el conflicto armado estallaba, todos los ciudadanos eran soldados; pero quizás el aspecto más significativo de su administración política era una cierta jerarquía natural impuesta por las llamadas leyes del mar, que elegía a sus jefes por sufragio universal y admitía la resistencia armada o el amotinamiento en caso de que el capitán del barco actuara de forma despótica –maitre apres dieu-.

..las sociedades fronterizas en las Américas fueron probablemente más parecidas a los barcos pirata de lo que se nos ha hecho imaginar. No debieron estar tan densamente habitados como los barcos pirata o en una necesidad inmediata de cooperación constante, pero fueron espacios de improvisación intercultural en gran medida fuera del control de los estados..”9

El mar es, sin duda alguna, el telón de fondo de la obra de MS, ya que Frankenstein comienza y termina sobre el mar, en los límites del mundo conocido. Además, será el extraño personaje de Robert Walton,el encargado de contarnos la historia durante su viaje hacia el norte, en el que su barco queda atrapado en el hielo y está a punto de sufrir un motín a bordo.

Todo indica que las estancias de la joven MS en Dundee entre 1812 y 1814, que era un importante puerto comercial y ballenero escocés del Mar del Norte, dejaron su huella en ella. Y así quiso dejarlo claro en la revisión de la novela en 1831, cuando incluyó una referencia a The Rime of the Ancient Mariner -1798- de Samuel Taylor Coleridge, quién había evocado en esta obra al poeta escocés James Thomson [1700-1748], inspirado a su vez en las notas de Maupertuis durante un viaje al Polo Norte.

De hecho, si en Frankenstein encontraríamos claras refefencias a los dos viajes de exploración del capitán James Cook, que fue el primero que popularizó en Europa las imagenes de los paisajes helados del Antártico, de forma indirecta lo podemos interpretar como un homenaje a su madre. Así, durante su estancia en París MW fue amiga del Georg Forster [1754-1794], naturalista y revolucionario alemán que se habría sumado a la expedición de 1772, por lo cual está considerado uno de los padres de la literatura de viajes. Y además pudo haber colaborado directamente en Havre con el citado Nathan Haley, quien según dicen había acompañado a Cook en otro de sus famosos viajes de exploración.

El capitán Halley, uno de los compañeros del famoso navegante Cook, acaba de morir. Todavía en servicio, a la edad de casi cien años, a diario daba un paseo de dos leguas, y solía decir alegremente en francés: Le Siècle Marche..”10

En un momento de la historia en que aun quedaban muchos puntos vacios en el mapa del mundo, aun recubiertos de un halo de misterio y que se suponían habitados por extraños seres, aquellos primeros revolucionarios de finales del XVIII también abrían camino, y podrían ser vistos como exploradores de territorios políticos desconocidos.

A pesar de que se presenta a Walton como el alter-ego de Víctor Frankenstein, podríamos decir que establece paralelismos con Gilbert Imlay; en tanto que ambos eran marinos y exploradores, y porque Walton abandonó su sueño utópico igual que había hecho Imlay.

En el caso de Walton, al describir al monstruo como el habitante salvaje de una isla inexplorada, esta aludiendoal país de los Hiperbóreos, un paraíso mítico situado en algún lugar lejano y desconocido cerca del Polo Norte, donde siempre brillaba el sol y sus habitantes podían vivir hasta mil años, libres de la vejez, de la enfermedad o la guerra. Algo parecido a una Edad de Oro imilar a la que menciona el griego Hesíodo en su Teogonía; aunque Eliseo Reclús se los imaginaba habitando en casas comunes tipo falansterio, bañándose juntos y viviendo casi siempre desnudos.

Inspirado por este viento precursor, siento que mis ideas son cada vez más ardientes y vivas. Intento en vano convencerme de que el polo solo es un sitio helado y desolado, pero siempre se presenta en mi imaginación como una tierra llena de belleza y placer. Allí, Marguerite, el sol siempre es visible; su gran disco casi bordea el horizonte y difunde un brillo perpetuo.”11

Sin embargo, conscientes del desprecio al estilo digger mostrado por MW hacia todo tipo de actividades comerciales, en el sentido capitalista del término, es muy probable que Walton -cegado por la ambición como Imlay y con un pasado criminal como el marinero de Coleridge- navegara hacía el Ártico no solo en busca del famoso paso del Noroeste, o del país de los Hiperbóreos, sino que se ocupara en tareas más inconfesables, como realizar embargos con patente de corso, abrir rutas comerciales o cartografiar territorios inexplorados que reportaran pingües beneficios al Imperio de turno.

Si en el plano temporal la novela de MS es bastante explícita, lo mismo sucede en las composiciones de lugar, ya que como han puesto de manifiesto diversos estudios, en sus páginas se detalla toda una geografía de la revolución definida como terra incognita. Podríamos decir que la novela no solo muestra un interés particular por el paisaje, el cual adquiere un papel preponderante, sino por recorrer casi de forma ritual, diversos escenarios con honda significación histórica. En esta línea, la expresión Naciones o Regiones Hiperbóreas, se utilizó en aquellos años para referirse a ingleses y alemanes, los invasores del norte, enemigos de la revolución francesa. Eso sin contar, con que la desaparición del monstruo en el Ártico se interpreta como una referencia a la caída de Napoleón frente al frio siberiano.

Hacer fortuna es el camino menos arduo para medrar, y el más seguro: así se convierten en máquinas nudos enteros de hombres, permitiendo que un especulador entusiasta se haga rico; y todo noble principio de la naturaleza es erradicado haciendo que un hombre pase su vida estirando alambre, marcando un alfiler, clavando un clavo o extendiendo una hoja de papel sobre una superficie..”12

Finalmente, este espíritu naútico que impregna la novela en buena parte bebe de la imaginación poética de George Byron, que describió como nadie de su generación la imagen romántica del mar, como símbolo de la soledad y rechazo social; así como de la figura heróica del marinero, equiparado en este caso al Pirata.

Todo ello tuvo una traducción inmediata en las primeras adaptaciones teatrales que se hicieron de la obra, ya que el actor que encarnaba al monstruo sin nombre, tanto en la versión inglesa, Presumption; or, the Fate of Frankenstein, 1823, como en la versión francesa, Le Monstre et le Magicien, 1826, fue Thomas Potter Cooke [1786–1864], que había estado enrolado en la marina inglesa, participando en diferentes bastallas contra corsarios franceses hasta 1802. Ni que decir tiene, que su interpretación en la que salía pintado de verde o azul, con su pelo largo y alborotado como el de una Gorgona, encandiló a MS. Tal fue el éxito del personaje del monstruo que llegó a hacer unas 130 representaciones hasta 1830.

Me refugié en la más perfecta soledad. Pasé días enteros en el lago solo en un pequeño bote, mirando las nubes y escuchando el sonido de las olas, silencioso y apático. Pero el aire fresco y el sol brillante rara vez dejaban de devolverme algún grado de compostura..”13

Como conclusión, podría decirse que el mar es como un libro abierto donde se lee el misterioso mensaje de la novela de MS, un mensaje que nos habla de las fuerzas primigenias de la naturaleza que empequeñecen al ser humano, del riesgo que se asume al elegir la libertad y alejarse de la civilización, de sus convenciones y rutinas; pero sobre todo de la idea del viaje como ejercicio de introspección y búsqueda de la felicidad..

Así, siguiendo a Graeber, Frankenstein nos remitiría también al contexto del nacimiento del proletariado atlántico, una especie de república flotante -o ambulante- compuesta por libertos, marinos, prostitutas de barco, comerciantes sin escrípulos, renegados y rebeldes que se desarrollaron en las ciudades portuarias del Atlántico antes de la emergencia del racismo moderno.

Finalmente, concluimos que el tema del filibusterismo revolucionario puede resultar pertinente para comprender el papel jugado por MW en Francia, y pone sobre la mesa la posibilidad que Barlow, Imlay y la propia MW no se dedicaran solo a la importación de bienes desde los EEUU.

En este punto se abren dos puertas a la investigación. Una de ellas nos llevaría a analizar la relación del corsario Haley y otros marinos extranjeros con los motines que se dieron en la flota inglesa en 1797, o con las frustradas expediciones del ejército francés en Irlanda, 1796-98.

Yo ______ seré fiel hasta la muerte en la promoción de la Causa de la Libertad con Equidad, mientras quede cualquier probabilidad de promover su progreso.”14

Sin embargo, creemos más ajustado a nuestras posibilidades, tratar de fijar en un apartado final, algunos vínculos entre MW con el primer republicanismo irlandés, que también nos hablan del trasfondo utópico de Frankenstein.


NOTAS:

  • 1WOLLSTONECRAFT, Mary: An historical and moral view of the origin and progress of the French Revolution and the effect it has produced in Europe. Londres, 1794, p. 9. Esta obra estaba claramente inspirada en Catharine Macaulay [1731–1791], considerada como la primera y la única historiadora inglesa de su tiempo.
  • 2SHELLEY, Mary: Frankenstein, ou le Prométhée moderne. Tomo 3. Ob. Cit, pp. 128-129. Tras ser expulsado de Inglaterra, Talleyrand puso rumbo a los EEUU, donde permanecería hasta septiembre de 1796, acogido por Aaron Burr, quien años más tarde mantenía el contacto con los Godwin.
  • 3WOLLSTONECRAFT, Mary: An historical and moral view. Ob. Cit, p. 300. Algunos estudios sugieren que James pudo volver a Francia algún tiempo después, de donde fue expulsado otra vez en 1804, falleciendo en 1806. También, Aberdam: Un frère de Mary Wollstonecraft en France?. Annales historiques de la Révolution française, 344, 2006, 199-206.
  • 4CARTA del Capitán Haley, París 2 de marzo de 1794, Gazette of the United States 20-05-1794. Entre 1794 y 1799, podemos asignar a Haley el mando de los cañoneros L’Inquiete, Bruno, True blooded yankee y L’Entreprenant, con el que el 17 de febrero de 1797 abordó un buque anglo-americano que llevaba una importante carga de divisas.
  • 5CARTA de Nathan Haley a Isaac Clafon, Dieppe 30 de abril de 1797, en Cobbet: Porcupine’s works. 1801, Vol. 7, p. 63-64. Con los años, Haley fijaría residencia en Francia, siendo reconocida su hoja de servicios como marino y diplomático -Legión de Honor, 1831, Cónsul de los EEUU en Nantes, 1840-. Ver, Gallois: Les corsaires français sous la République et l’Empire. Tomo II. Imprim. de Julien, Le Mans, 1847. También, Gazette of the United States 23-04, 13-10-1794.
  • 6WOLLSTONECRAFT, Mary: Letters written during a short residence in Sweden, Norway and Denmark. Londres, 1796, p. 19. Al menos entre 1792 y 1793, Barlow hizo negocios en París con el explorador y geólogo escocés William Maclure [1763-1840], que por entonces se dedicaba a la comecialización en Francia de tabaco, textil y otros productos importados desde los EEUU, que entraban precisamente por el puerto de Havre. Maclure volvería a los EEUU en 1795, adquiririendo la nacionalidad yanqui, pero regresaría a Francia en 1802 como presidente del Comité de ciudadanos estadounidenses expoliados que debía reclamar por las incautaciones de barcos durante la revolución.
  • 7BYRON: Childe Harold’s Pilgrimage, segundo Canto. MS y su madre debieron conocer la obra de Wilhem Heinse [1746-1803], precedente del socialismo alemán que encabezó el movimiento Sturm und Drang. En sus textos describía sociedades primitivas sin propiedad privada, con referencias a utopías corsarias. Ver, Heinse: Ardinghello et les îles de la félicité, histoire italienne du seizième siècle. París, 1799, p. 313. También, Nyström: Mary Wollstonecraft’s Scandinavian Journey, Acts of the Royal Society of Arts and Letters of Gothenburg, Humaniora 17, 1980.
  • 8WOLLSTONECRAFT: Letters written during a short residence in Sweden, Norway and Denmark. Ob. Cit, p. 46. Spence se vio perseguido en la década de 1790 por su actividad política y editorial siempre enfocada a las clases populares. Usaba un lenguaje sencillo y directo, y quizás por ello muchos de sus camaradas lo miraban como a un lunático. Sin embargo, Percy Shelley fue partidario de sus ideas, ya que colaboraría en 1815 en el periódico Theological Inquirer, ligado a los seguidores de Spence y además, sacaría en 1818 un folleto sobre la reforma del sistema electoral.
  • 9GRAEBER, David: Nunca ha existido Occidente ó la democracia emerge de los espacios intermedios; en VVAA: Anarquismo y antropología. La Malatesta, 2008, p. 89. Sus seguidores se llamaron Spenceans Philantropist, mostrándose muy activos desde 1816 en torno al reparto de tierras, radicalizando sus posiciones y pasando a la clandestinidad en 1817 por la legislación represiva aprobada contra ellos, los cuales serían desarticulados en 1820, siendo asesinados legalmente la mayoría de sus dirigentes. También, Kropotkin, Pedro: El Apoyo Mutuo. Un factor de evolución.
  • 10MILLE et une anecdotes comiques. París, 1854, p. 182. En 1793 Forster era director de la revista Paris Umrisse, donde intentaba dar una visión menos negativa de los hechos en pleno Terror, pero sus ideas cambiaron tras leer uno de los ejemplares del libro de Godwin, Justicia Política; y acabaría sus días decepcionado con la marcha de los acontecimientos en Francia. Ver, Forster, George: Voyage philosophique et pittoresque en Angleterre et en France, fait en 1790.
  • 11SHELLEY, Mary: Frankenstein, ou le Prométhée moderne. Tomo 1. Ob. Cit, pp. 12-13. El mito de los hiperbóreos establece paralelismos con una leyenda de los celtas irlandeses, los Tuatha Dé Danann, los hijos de Dana, que llegaron a las islas Británicas tras el naufragio de su civilización situada en alguna isla al norte del océano.
  • 12WOLLSTONECRAFT, Mary: An historical and moral view. Ob. Cit, p. 519. Percy también era un enamorado del mar, y de hecho murió en el verano de 1822 en extrañas circunstancias, tras naufragar su embarcación en el Mediterráneo. Ver, The Collected Works of Samuel Taylor Coleridge: Poetical Works I Vol I.I. Princeton University Press, 2001, p. 280. También, Randel: The political geography horror in Mary Shelley’s Frankenstein, en Mary Shelley’s Frankenstein. Harold Bloom, New York, 2007, pp. 185 y ss.
  • 13SHELLEY, Mary: Frankenstein, ou le Prométhée moderne. Tomo 3. Ob. Cit, p. 7. Fue precisamente durante su estancia en Villa Diodati en el verano de 1816, cuando Byron escribiría las primeras estrofas del III canto de Childe Harold’s Pilgrimage; pero sería en el IV canto, escrito poco después de la publicación de Frankenstein, donde mejor expresa su visión romántica del mar.
  • 14REPORT from The Secret Committee of the House of Commons of Ireland, junio 1797, en Hurst: Influence of the United Irishmen on the Mutinies at Spithead and Nore. Masters Theses, Eastern Illinois University, 1961. La cita se refiere a la nota encontrada a uno de los cabecillas en el motín del Spithead, Robert Johnson, vinculado a los United Irishmen. Por otro lado, el general Lecrerc, sobrino del citado Musquinet de Lapagne, estuvo entre los oficiales franceses que dirigieron la campaña de Irlanda.

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